SOBRA ENERGIA, FALTAN IDEAS

La matriz energética de la Argentina presenta una dependencia abrumadora de los recursos fósiles. Más de un 66%. El espejo, en el área energética, de una concepción de país: si se puede vivir de la carne y el cuero, la clase dirigente apunta solo a eso y el polícromo universo de todos los otros bienes que podrían producirse y venderse intra mercado o exportarse, pasan a un segundo o décimo plano. Si la marea se mueve hacia el trigo, el maíz o la soja, se repite la foto. Como en un parque de diversiones: cambian los rostros de los que sonríen en el set pero el cuadro es siempre el señor y la señora vestidos de 1920.

Ese modo general de concebir el país, tan brutalmente unitario y centralista, tan atado a ese estigma de ‘país para afuera’ y no país integrado, repite la dinámica en la producción energética con un agravante que es la indudable finitud del recurso: el ganado puede producirse y reproducirse con feed lots y mejorando la genética; la frontera agrícola puede ampliarse con (cuestionable) tecnología y lograr trigo donde había estepa; se puede desarrollar la piscicultura virtualmente en cualquier latitud, pero cuando se acaba el petróleo o los recursos mineros no se expande nada. Se agota o se intentan proyectos super-costosos de fractura de roca.

Esa voracidad hizo que el comando económico dilapidara los recursos minerales, embolsara el dinero, lo despachara a cuentas off shore, o lo invirtiera en bonos de deuda, o en obras con peaje o lo reciclara en la construcción de torres de edificios o centros comerciales. En la década del 90 ese aquelarre no se percibió porque la economía nacional empequeñecida no precisó de energía. Apenas se empezó a desperezar, la carencia de cantidad y la desinversión en la distribución dejaron al descubierto incontables cortes en el servicio de energía eléctrica y de gas, y aparecieron los barcos con combustibles…y la sangría de más de 130 mil millones de dólares para poner parches al desmadre.

El Potencial para Energias Renovables en Argentina_page18_image1El Potencial para Energías Renovables en Argentina- En la Patagonia se concentra el potencial eólico

La matriz de producción de energía no cambió porque no cambió la clase dirigente. El mapa mundial de ‘sitios con amplia facilidad para producir energía eólica barata’ revela que la Argentina tiene más del 45% del territorio continental apto para esa producción. La mayor parte de las provincias del Noreste, Noroeste y Cuyo tienen posibilidades concretas de captar energía solar y alimentar el grueso de las viviendas, escuelas, hospitales. No se hizo; no se pensó. Ni siquiera cuando ese tipo de energías son de fácil construcción, fácil instalación, bajo costo y rapidísima puesta en producción. Un trabajo publicado ya en julio de 2013 por el Instituto de Energía Scalabrini Ortiz indicaba que “La perspectiva hacia el año 2030, en que se requerirían 62.000 Mw, será necesario acentuar el desarrollo hidro-eólico y nuclear de tal manera que en definitiva la generación hídrica se incremente en 12.000 Mw, la nuclear en 5700 Mw y cerca de 5000 Mw la eólica, con una constante entrada de 200 a 300 Mw anuales eólicos, para arañar el 8 por ciento del total y para que los combustibles fósiles lleguen a un razonable 50 por ciento de participación”. Y agregaba: “Consideramos que con la instalación de pequeñas centrales de generación distribuida a base de gasoil se conformó un duro error. Entre el 2011 y el 2012 se tuvieron que importar cerca de 4000 millones de dólares en gasoil, pagado al contado, agravando la emergencia energética”.

El nuevo gobierno del presidente Macri decidió repetir el esquema –en el corto plazo- ya trazado por el gobierno saliente: llamó a licitación para incorporar equipos pequeños y medianos de generación eléctrica con el fin de ‘apagar el incendio’ y sumar para febrero de 2017 unos 1.000 megavatios al sistema interconectado nacional a través de pequeñas centrales térmicas que funcionarán a gas o con combustibles líquidos. Estos equipos serán de una capacidad mínima de 40 megavatios y están en la misma línea que la iniciativa de generación distribuida del ex ministro de Planificación Julio De Vido. Son equipos más caros por la inversión que requieren con respecto a los grandes, y producen energía sobre base de combustibles fósiles. Con el nuevo cuadro tarifario que puso en pie de guerra al conjunto de la ciudadanía y de los sectores productivos con valores que se han incrementado como mínimo el 400%, los ‘equipos’, son negocio.

Una analista señalaba en el matutino Ámbito Financiero de Buenos Aires: “Eso es lo que prometió el subsecretario de Energías Renovables, Sebastián Kind, a inversores en una reunión en EE.UU. Pero el interrogante sobre ese tipo de generación se origina en que la inversión es más alta que en centrales térmicas o nucleares e hidroelectricidad, por lo que el precio de la energía termina siendo más alto, a lo que hay que agregar la duda sobre si el mercado argentino de hogares e industrias va a estar preparado en uno o dos años para pagar el costo de la electricidad a los valores de EE.UU. o Europa” (Ámbito Financiero. 11 de abril de 2016).

mmmolinos

EL SOL, CASI SIEMPRE, ESTÁ

El ingeniero Alberto Anesini, experto en el área de energías renovables del INTI explica a quien quiera escuchar que la energía solar es mucho más accesible (cada vez más) y barata que lo que se piensa. Las instalaciones fotovoltaicas se pueden dividir en tres grandes grupos:

  • Instalaciones aisladas que almacenan la energía generada en baterías.
  • Grandes centrales fotovoltaicas que inyectan la energía al Sistema Interconectado Nacional.
  • Pequeñas instalaciones conectadas a la red de distribución ubicada en casas o comercios.

A nivel mundial, analiza Anesini, el precio promedio de los módulos fotovoltaicos se encuentra en descenso desde 2008. La menor demanda por parte de España, en primer lugar y luego el ingreso de China como gran productor hizo que el precio de los módulos fotovoltaicos bajara de 5,45 U$D/W en 2005 a 1,08 U$D/W en 2012. En la actualidad, para volúmenes de varios MW de potencia, los precios de los módulos llegan hasta 0,7 U$D/W o incluso menores.

Este descenso en el precio de los módulos trajo aparejada una disminución en el costo de los sistemas fotovoltaicos. A nivel internacional, el Balance de Planta (BOP, por las siglas en inglés de Balance of Plant) es decir, el conjunto de los componentes del sistema -además de los módulos fotovoltaicos- tiene un costo que oscila en los 2,50 U$D/W, y ya instalado incluyendo estructuras metálicas, materiales para obra, etc., ronda los 4 a 5 dólares.

¿CUÁNTO CUESTA LA ENERGÍA SOLAR FOTOVOLTAICA EN BUENOS AIRES?

El costo de operación y mantenimiento de un equipo pequeño de generación solar fotovoltaica conectado a la red es esencialmente nulo, ya que consiste en mantener limpios los módulos fotovoltaicos para asegurar que reciban la mayor cantidad de luz posible.

Entonces el costo de la energía solar depende esencialmente de tres valores: El costo inicial de instalación del equipo, la generación anual de energía solar fotovoltaica y un período de recupero de la inversión que permita relacionar a ambos. Un equipo de 1 kWp (ocupando una superficie de módulos de 6,8 m2), tiene un costo promedio de 4.500 U$D, y una vida útil de 25 años.

paneles

Para calcular el costo de generación se debe considerar cuál es la energía que se desplaza al generar nueva energía renovable. Podemos suponer, entonces, que la energía solar en Buenos Aires desplaza la generación en turbinas de gas y equipos diesel, generada con gas oil. Mientras que la potencia instalada de sistemas solares fotovoltaicos esté en el orden de pocos kW o MW esta hipótesis se sostiene; a medida que la potencia instalada aumente significativamente habría que considerar un mix de combustibles y equipos, incluyendo turbinas de vapor con fuel oil y ciclos combinados.

En la ciudad de Buenos Aires hay una insolación promedio sobre el plano inclinado de 4,64 kWh/m2/día (o sea 1,5 Mw al año). A valores previos al tarifazo de 2016, cada MWh solar generado en la Ciudad de Buenos Aires le ahorra al sistema eléctrico nacional unos 345 dólares.

El cálculo es altamente variable y potencia la lógica de su utilización en las zonas del país con mayor insolación: un sistema fotovoltaico de 1 kW ubicado en Fiambalá, Catamarca, generaría 2,24 MWh al año: un 40% más que en Buenos Aires.

El ingeniero Anesini considera que la implantación de un programa fotovoltaico también puede ser una respuesta apropiada a otras necesidades de naturaleza geopolítica, social, o ambiental. La generación descentralizada de electricidad en un país extenso y deshabitado como el nuestro ofrece oportunidades de desarrollo local difícilmente alcanzables si se pretende extender las redes de distribución de alta tensión a cada punto del territorio. Esta opinión va en el sentido de que no se puede planificar una participación de la electricidad solar en la matriz energética del país sin considerar debidamente los objetivos y usos planeados para esta energía. Podría ocurrir que, aun siendo mínima la participación de la contribución fotovoltaica a la matriz energética nacional, su implantación tenga importancia estratégica en un proceso de desarrollo sostenido del conjunto de las provincias.

En la Argentina las redes de distribución están diseñadas y construidas en modo unidireccional, desde los grandes centros de generación hacia el consumo, por lo tanto en la actualidad es técnicamente dificultoso inyectar energía en cualquier punto de la red. Una primera conclusión permite afirmar que deberían las autoridades solicitar que en adelante, en todo trabajo de mantenimiento, ampliación, soterramiento, etc. se especifique al proveedor que instale los elementos necesarios de operación y control que permitan a futuro la inyección de energía en cualquier punto de la red. De esta manera y con el transcurso de los años se logrará la transformación. Se capta energía solar con los paneles y el excedente se inyecta al Sistema Nacional.

Un aspecto reglamentario todavía no resuelto a nivel nacional es el de la interacción entre las centrales solares (o los generadores residenciales) y las redes de distribución. Existen disposiciones que permiten la conexión en algunas provincias (Salta, Santa Fe, CABA), e inclusive en algunos municipios, pero no existe aún una normativa que abarque todo el país de manera uniforme.

GRANJAS EÓLICAS

Dinamarca, España y algunas regiones de Alemania generan entre el 12% y el 25% de su electricidad (expresado en términos de energía, es decir MWh) con turbinas eólicas.

España es el país con mayor factor de penetración eólica en su sistema eléctrico, el que ha llegado varias veces al 40% y dos veces al 50%, por espacio de muchas horas, sin afectar la calidad del suministro eléctrico y sin que aparecieran problemas de estabilidad en la red.

El Ingeniero Hugo Brendstrup del INVAP sostiene que ‘el viento es a prueba de inflación’, una vez que la planta está construida el costo de la energía es conocido y no es afectado por la volatilidad de los costos del mercado de combustibles, lo que implica menor riesgo, sobre todo a largo plazo.

Parque Eólico Arauco- La Rioja

Parque Eólico Arauco- La Rioja

Las nuevas turbinas grandes (1 MW a 5 MW) generan 120 veces más electricidad que los modelos de 1980 a un costo unitario significativamente menor.

Las granjas eólicas se pueden construir rápidamente para cubrir las faltas de electricidad previstas.

En esta línea, la Cámara Argentina de Energías Renovables apuesta a incorporar 2.000 a 3.000 MW de generación eólica. “Es factible y económicamente conveniente para el sistema eléctrico de nuestro país”.

Las centrales eólicas instaladas en Rawson y Puerto Madryn, afirma la Cámara, demuestran que granjas eólicas de potencias de 50 a 100 y 200 MW pueden ingresar en el sistema interconectado nacional en 12 a 18 meses con todas sus unidades disponibles.

Asimismo, las granjas eólicas presentan una generación anual sostenida con más de 5.000 horas al año y factores de capacidad del orden del 35 al 39%. “Si para el 2021-2022 se instalara esta potencia eólica en granjas estratégicamente dispuestas en el territorio nacional, la generación de energía limpia aportaría alrededor de 6% a la matriz energética”.

Atentos a un mercado en expansión y con un ojo puesto en América Latina, el  grupo español Gamesa y el alemán Siemens anunciaron el 17 de mayo de 2016 su fusión para crear un gigante mundial del sector eólico, del que poseerán respectivamente 41% y 59%. Los españoles ocupan el raro privilegio de estar entre los cinco primeros fabricantes mundiales de aerogeneradores. En India, Gamesa lidera el sector, en China es el primer fabricante extranjero y está bien implantado en Brasil, con numerosos campos de aerogeneradores terrestres.

En la Argentina, Genneia es la empresa más grande de ‘soluciones energéticas en proyectos de energías renovables’. Construyó en Rawson, provincia de Chubut, el mayor parque eólico del país. Según la propia página web de la empresa cuyo presidente del Directorio hasta el 31 de diciembre de 2015 era el titular del Banco Macro Jorge Pablo Brito los beneficios netos del trienio 2012-2014 fueron de casi 500 millones de dólares gracias a operar la central eólica y siete centrales térmicas convencionales (gas natural/combustible líquido) en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos.

El Parque Eólico Rawson tiene 43 aeronavegadores y una producción de 300.000 MWh anuales entregados al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), lo que representaría la energía suficiente para alimentar 100.000 hogares, el ahorro de 75 millones de dólares en importación de combustibles fósiles, y generar (en un marco ínfimo dentro del conjunto energético nacional) el 49,3% de toda la energía eólica del país.

El impulso a las Energías Renovables con la nueva Ley 27.191 aprobada en octubre de 2015 hizo florecer propuestas y oportunidades de negocios. El 12 de mayo de 2016, la Agencia Telam mostraba al gobernador chubutense Mario Das Neves exultante por el anuncio de la productora de aluminio Aluar que anunció una inversión de unos 400 millones de dólares para generar energía eólica por más de 200 Mw en el área ubicada entre las ciudades de Puerto Madryn y de Trelew. Este anuncio, decía Telam, se suma a otra iniciativa que encarará la petrolera YPF en Chubut para la construcción del Parque Eólico Manantiales Behr que dispondrá de una potencia de 100 Mw y demandará una inversión de 200 millones de dólares.

Parques eólicos instalados hasta 2010

Parques eólicos instalados hasta 2010

Una semana después, también la agencia oficial Telam publicaba un reportaje a Omar Díaz, socio de la consultora KPMG afirmando que el desarrollo de las energías renovables en la Argentina “está generando expectativas muy grandes en los inversores del exterior”, en referencia al lanzamiento de la licitación para el desarrollo de 1.000 Mw a partir de ‘fuentes verdes’.

Esta primera etapa de licitación forma parte de los requerimientos que el sector estima alcanzará los 2.500 Mw al 31 de diciembre de 2017 para alcanzar el 8 por ciento de energías renovables del total de la demanda eléctrica, de acuerdo a lo propuesto por la Ley 27.191 de Energías Renovables. Esos proyectos para la licitación de los primeros 1.000 Mw contemplados en el Plan Nacional de Energías Renovables (RenovAr) contarán con una garantía del Banco Mundial por un monto de 500 millones de dólares.

En la misma línea se manifestó Christine Lins, secretaria ejecutiva de REN 21 quien cree que la licitación en la Argentina de 1 Gigawatt (GW) de potencia de energías renovables “podría ser el comienzo del liderazgo del país en la región” a partir de los “fantásticos” recursos con los que cuenta.

En Rufino, provincia de Santa Fe, se apostará al poder del viento. En el sur de la provincia, el gobierno encargó estudios para que se midiera la calidad del recurso eólico y luego de analizar los resultados, se decidió instalar el parque eólico. 

“La idea es colocar 11 aerogeneradores que tendrán la capacidad de generar 25 megavatios/hora”, destacó Damián Bleger, subsecretario de Energías Renovables de Santa Fe. La provincia tiene previsto buscar financiamiento internacional para el proyecto, pero también está abierta al interés de grupos privados.

¿POR QUÉ ESTE SÚBITO INTERÉS EN LA ENERGÍA EÓLICA?

Dentro de las posibles respuestas está eso que expresaba el ingeniero del INVAP “el viento es a prueba de inflación”, o lo que la Cámara Argentina de Energías Renovables puso negro sobre blanco: las granjas eólicas pueden estar produciendo en menos de 18 meses. O un detalle que está detrás (¿o antes?) de todo este esquema. Desde 2007 existe un nuevo instrumento financiero llamado ‘Bono Verde’ que en su origen sólo logró emitir unos 1000 millones de dólares a nivel global pero que los analistas estiman podría rozar los 100 mil millones de dólares en 2016. El negocio de los bonos verdes o bonos de carbono es lo que le permite a una empresa contaminante ‘pagar sus crímenes ecológicos’ comprando bonos a una empresa a la que ‘le sobra aire puro’ porque su proceso o tecnología reducen la emisión de gases contaminantes. Por ejemplo la empresa brasileña de cosméticos Natura adquirió 70.000 bonos del mercado voluntario de carbono correspondientes al Parque Eólico de Rawson, por unos 4 millones de pesos y con ello certificar una reducción de 70.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), y compensar así las emisiones de gases contaminantes concretadas al fabricar sus productos en Argentina en el período 2013-2016.

molino

Genneia, la empresa de los molinos de viento, es el mayor emisor de bonos verdes de Argentina, porque sus proyectos están certificados internacionalmente. Gana dinero produciendo energía con el viento y factura por ventanilla “B” millones de dólares con los bonos verdes. Un ‘game of winds’ que da sus frutos y que pareciera tener una larga fila de jugadores a punto de sumarse al juego.

1 comentario

  1. Santiago Hileret 11 julio, 2016 at 22:05 Responder

    El autor titula casi-casi con la célebre frase de Don Smith (there is no energy shortage; only gray matter). Lo malo es que el contenido del artículo confirma, precisamente, la 2a parte. Los “expertos” hacen alarde de “erudición”. Hablan y hablan y hablan de todo lo ya visto y trillado. De lo que “saben”. Pero no quieren saber nada de lo que NO saben. Cuando es ahí donde empieza lo interesante.

    Smith se puso a estudiar a Tesla después de una vida de trabajo en la industria petrolera. “Hobby” de sus años de jubilado. Intuyendo, quizá, que siempre queda alguien con capacidad para sorprenderse, nos dejó perlitas como esta demostración involuntaria: [https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=W7GHqw7d1No#t=670]

    Saludos

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