TODA LA VERDAD SOBRE EL INTI


"Es grosero el desconocimiento que hay sobre el INTI. Y está claro que la gente no puede defender lo que no conoce”. Así comienza el diálogo con Enrique Martínez, ex presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

Yo fui presidente del INTI durante 9 años, en la última gestión y antes durante el gobierno de Alfonsín, 2 años”.


-¿Qué diferencias hubo en el enfoque entre una y otra?

La diferencia es sideral entre las dos gestiones. En el ‘86 yo pedí ser presidente del INTI en simultáneo con la subsecretaría de Pymes, siendo el Secretario de Industria Roberto Lavagna. Y pedí esa simultaneidad porque el conflicto en el INTI era permanente...la gestión que había asignado el gobierno era muy pobre, y ocurrió algo que se dio varias veces en mi vida de trabajador público: y es que los funcionarios políticos le tienen miedo a los sindicatos, y lo que hacían en vez de sentarse a entender cuáles eran los reclamos, era esconderse. Y en consecuencia el caos se incrementaba. Yo estoy seguro y lo dije en repetidas ocasiones, en esos dos años yo fui ‘gerente de recursos humanos’ en el INTI. Cuando Lavagna renunció yo también renuncié a la Secretaría y me mantuve un año más después que él se fuera del cargo, pero solo en el Instituto.

-¿En la dictadura qué había pasado con el INTI?

Lo habían disciplinado políticamente, hubo desaparecidos, hubo sanciones para la gente en términos de cumplir los horarios y ese tipo de cosas, pero como no tenían ninguna idea tecnológica siguió inercialmente haciendo lo que hacía, hacía ciencia, hacía investigación…

-¿Y cómo era la estructura? ¿Estaban los mismos institutos que lo conforman hoy?

¡No, en absoluto! Durante tres décadas, hasta cuando yo asumí a comienzos de la década del 2000, cuando comencé mi segunda gestión, el INTI estaba presente en 8 o 9 provincias. Un centro absolutamente hegemónico en Buenos Aires, y otras sedes: tenía una sede interesante cerca de La Plata, y luego Córdoba, Rosario, 9 de Julio en la provincia de Buenos Aires, en Mendoza, en Concepción del Uruguay un centro chiquito, y no mucho más…Así como decía que fui un ‘gerente de recursos humanos’ en el 86/88, cuando me tocó en el 2002 en los primeros quince días presenté un plan de acción a la comunidad INTI, a los trabajadores, explicando por qué yo creía que la gestión tenía que ser de ocho años (porque el plazo administrativo es de cuatro); y qué quería hacer en ese tiempo.

Una de las premisas fue que el INTI tenía que estar presente en todo el país, tener al menos un centro en cada provincia argentina, y cumplimos. Eso significó que en algunas provincias había más de un centro. Empezamos con 20, de los cuales 8 estaban en el interior y el resto en el Parque de Migueletes: los Centros Sectoriales aquí y los Regionales en las provincias, con algún aditamento sectorial en el interior.

Y terminamos la gestión con más de 40 centros y oficinas de Extensión en lugares donde el INTI nunca había estado presente, haciendo trabajos en Palpalá, en Jujuy, en Tierra del Fuego, en Reconquista en el norte de Santa Fe. De ahí el importante incremento de personal y la importancia de las nuevas funciones sociales, que no tiene nada que ver con eso de que sobre gente o que se haya incrementado la planta por ‘política’. Cuando se acercó el final, junto con presentar mis papeles jubilatorios, presenté mi proyecto de cómo seguía el INTI. Se lo presenté al Secretario General de la Presidencia, a la ministra de Industria Débora Giorgi, a la Cámara de Senadores, a la de Diputados. Un Proyecto de Ley regionalizando las incumbencias del INTI, porque yo sostenía y sostengo que tiene que tener una conducción que exprese la presencia regional más que esa centralización en Buenos Aires que siempre tuvo…”

-¿Y eso se trató y se aprobó?

Nunca se trató. La principal objeción era que tenía que estar avalado por la ministra de la producción Débora Giorgi, y la ministra sostuvo exactamente lo contrario.

Ella sostenía que el presidente del INTI tenía que ser el ministro de la Producción. Ese desconocimiento de la realidad de cada región nos obligaba a viajar intensamente desde Buenos Aires y la organización propuesta iba a atenuarlo. ¡Es distinto que viaje a una región la autoridad a que viajen todos desde Buenos Aires!

El proyecto imaginaba 6 regiones, que cada región haría su plan trienal o quinquenal, con sus responsables locales, y que rindieran cuentas. Eso, en parte, en el INTA funciona y en el INTI ni siquiera pasamos la etapa de tener el proyecto presentado. Quien más nos atendió en ese momento fue la senadora Alicia Kirchner pero cuando estaba a punto de presentar el Proyecto de ley, se venció su mandato.

-El INTI no es una universidad, que tiene institutos de investigación, y tampoco es un Ministerio ¿Qué hace cada Instituto del INTI?

Desde siempre hay una tradición en el INTI que durante la gestión logramos modificar, instalamos un conflicto de visiones. ¿Cuál es la diferencia? Históricamente el INTI tenía una división interna de ‘Áreas de conocimiento’...Física, Química, Construcciones, Electrónica, etc., y lo que hegemonizaba la responsabilidad del INTI con respecto al Estado y la comunidad era su dimensión ‘metrológica’.

En cada uno de esos sectores era el responsable de asegurar las mediciones, fueran las químicas, las físicas, etc. Y por eso tenía laboratorios caros, como el de control de resistencia al fuego de una puerta o cosas que no tiene la actividad privada, que no hay en ningún lugar. O por ejemplo el régimen automotriz que tiene mucho intercambio internacional, y tenía que tener un instituto nacional como contraparte, que certificara que lo que se importaba era lo que se decía, que cumplía con las normas y lo mismo cuando se exportaba; y eso podía y puede tercerizarse, en esta instancia de deterioro del INTI se intentará seguramente tercerizar, pero en última instancia en algún momento tiene que haber una firma del INTI, porque ningún organismo del mundo admite que esto esté certificado por un laboratorio privado.

Dicho todo esto, el INTI fue creciendo en esa capacidad metrológica, es el referente de pesas y medidas de la Argentina, y el representante en la Convención Mundial de Pesas y Medidas de la Argentina es un hombre del INTI. De ahí devino cierta distorsión donde la gente de metrología llegaba a decir que el INTI era el ‘Instituto nacional de Metrología’...O sea que el INTI ‘medía’ pero no investigaba. La realidad que me encontré cuando asumí en 2002 era esa, y que se hacían investigaciones, al estilo de como se hacen en Argentina...que como no tienen presión externa para obtener los resultados se demora bastante más de lo habitual; cuando se terminaba no se patentaba o se patentaba el resultado a nombre del investigador, sin preocuparse demasiado el INTI por cómo trasladar ese patentamiento al medio productivo. Además de la poca ‘densidad’ de investigación propia, lo que había era una matriz instalada en el neoliberalismo, en el menemismo, de cobrar absolutamente cualquier consulta y cualquier pedido de transferencia de tecnología.


Porque el INTI no tiene como responsabilidad investigar, si no, sería un organismo del CONICET. ¡La responsabilidad del INTI es investigar y transferir ese conocimiento! Y los conocimientos que transfiere no tienen por qué ser algo que el INTI investigó o investiga: puede alguien venir a decir (como ocurrió en mi gestión) que quería aprender a hacer pan. Y el INTI tenía una planta piloto para hacer pan, que creo que es la única en Argentina, y que hacía 10 años que estaba parada, porque se consideraba que no era ‘tecnología’ hacer pan. Y en realidad había que contratar un maestro panadero y mandarlo para que le enseñe a la gente a hacer pan. ¡Cambiamos esa lógica! Con resultados absolutamente maravillosos, porque por un lado dejamos de cobrar por eso, y además porque desde que se cambió esa actitud por ejemplo con lo del pan, se instalaron más de 30 panaderías comunitarias en distintos puntos de la Argentina; algunos lugares en los que yo estuve presente cuando se inauguró, en Tucumán, desde que se habían cerrado los ingenios azucareros no se había abierto ninguna actividad productiva, y entonces para la inauguración estaba el intendente, los chicos de la escuela, la banda...y nosotros inaugurando la panadería comunitaria donde trabajaban 9 personas que a su vez, luego, sirvió autónomamente sin intervención del INTI para que los vecinos fueran a aprender cómo hacer el pan. Es el día y la noche...Eso lo hicimos con los alimentos en bastantes dimensiones.

Por ejemplo el INTI ayudó a las poblaciones de la Puna que dependen de la carne de la llama, a que no pensaran como un animal que se mata cuando se hace viejo y la gente se come el lomo o le vende el lomo a los restaurantes que atienden norteamericanos. Hubo una discusión sobre qué hacer con la carne de llama cuando hay que faenar una llama. Fue allá y en el INTI de Buenos Aires, y en el INTI Carnes (que la directora de Desarrollo es una maravilla) se desarrollaron jamones, hamburguesas, todo tipo de productos. Ella se fue a la Puna, trajo gente de allá, ellos eligieron qué producto querían, y hoy en día saben qué hacer con la carne. En pequeña lechería, ¡ni hablar!.

En el norte de Córdoba se desarrolló toda una cuenca para hacer queso de cabra que en realidad utilizó la leche que se tiraba, porque la gente que produce cabritos tiene el problema que cuando vende el cabrito mamón, la cabra queda con leche y la tienen que ordeñar porque si no la cabra se enferma; y esa leche se tira, o la usaban pero hacían queso de mala calidad. Entonces se desarrolló todo un esquema de recolectar leche, enfriarla...una cosa interesante aún en pequeña escala.

En el sur de Mendoza en Malargüe se desarrolló un esquema para producción de la lana de oveja. La gente tiene la oveja para consumir los corderos y tiene que esquilarlas por razones higiénicas, o la lana se le cae a la oveja al año y medio, o dos. Y con esa lana tapaban los pozos o la quemaban, porque no tenían un lugar cercano que la lavara... y trasladarla a un lavadero significaba que la ganancia se la llevaba toda el flete, era un desperdicio. Entonces desde el INTI desarrollamos un proyecto donde le enseñamos a la gente a lavar en pequeña escala y no hacer hilado, sino hacer fieltro, con lo cual hacían los recados de las monturas, o aislaban las casas porque ahí hace mucho frío. Tuvimos un grupo de diseño trabajando más de un año con la gente haciendo productos con fieltro. Primero les enseñamos cómo hacer fieltro, y luego los productos. Todas esas cosas nunca nadie las pagó, no las podían pagar ¡y no las debían pagar!No es un problema de si tenés o no tenés plata. Así fue que hicimos un centro especializado en agua en Salta.

Impresión micro y nanoelectrónica INTI

-Pero entonces, ¿de dónde salen los recursos del INTI?

Primero, del Presupuesto General. Pero también hicimos una ‘cuenta de almacenero’ y dijimos el INTI tiene dos tipos de tareas que realiza para terceros; un trabajo remunerado y el no remunerado. Antes, con Domingo Cavallo y Menem, solo era remunerado. ¿Cuáles son los remunerados? Lo que tiene que ver con su función metrológica. Entonces dijimos “agreguemos funciones”. Y peleamos palmo a palmo con el ministro de Economía de entonces que era Roberto Lavagna, designado por Néstor Kirchner, y nos dieron el control de combustibles, el control de balanzas...todas esas cosas que hoy se exponen como funciones del INTI de carácter comunitario, las conseguimos nosotros peleando con la Secretaría de Comercio, sacándole funciones -que no las ejercían-, y convirtiendo eso en una fuente de trabajo y de ingreso para el INTI. Y eso permitía financiar lo no remunerado. Pasó a ser un Instituto de ‘metrología’ y ‘contrología’… Incluso en el primer quinquenio de aplicación de control de balanzas que demostró que los chacareros y acopiadores habían recuperado centenares de millones de dólares al evitar la ‘mula’ que en el Puerto le metían con el control de la carga. Porque, sin siquiera ser ilegales, como todo tiene un margen de tolerancia, las balanzas del Puerto son mucho mejores que las balanzas de la cadena aguas abajo, y la colocaban siempre en el margen de tolerancia que les daba más favorable. Y eso, en millones de toneladas, es muchísimo dinero. Eso se lo ahorraron gracias al trabajo del INTI, pero los chacareros y acopiadores lo desconocieron, y lo tomaron como un hecho natural. Ocurre con muchos actores económicos que dicen ‘bueno, ya está, era tu responsabilidad’

-¿Donaron algo alguna vez por todo ese dinero que dejaron de perder?

¡No! En absoluto. Nosotros hemos tenido interesantísimos debates con la industria automotriz, que permanentemente cambiaba las normas con Brasil. Y entonces aparecía la necesidad de certificar cosas distintas en cuanto a contenido nacional, a las partes que venían o iban a Brasil. En la última vez de tanto cambio, hicimos una reunión del Consejo Directivo y dijimos “acá vamos a aplicar una tasa razonable”. Porque hicimos una cuenta de lo que ganaban con la operación que estaban haciendo, trayendo y llevando autopartes a ambos lados de la frontera, y aplicamos un porcentaje muy modesto pero que era una tasa muy superior a la que estaban pagando. Eso significaba para el INTI un ingreso de 3 o 4 millones de dólares. No era monumental pero sí importante para el INTI. ¡Semanas enteras discutiendo con los señores de traje y corbata con cuello ancho que venían con sus abogados a discutir que eso era expoliador, que era expropiador! Fueron a parar al ministerio de Industria a reclamar y cuando dijimos que era nuestra atribución aplicar esa tasa, la tuvieron que pagar. Pero eso tiene su precio...porque en algún momento alguien te castiga por hacerle pagar a los magnates una tasa. Digamos que poniéndose los pantalones y trabajando en función de la responsabilidad que el INTI tiene, se podía hacer una transferencia de ingresos desde los grandes capitales a los sectores más humildes.

-¿Pero a esas grandes automotrices no le resultaba más barato que los controles se los haga el INTI que montar cada una un instituto de medición y control propio?

Por supuesto. Y si no lo hacían acá, tenían que mandar las partes a certificar a Francia lo cual era absurdo. En ese debate sabíamos de qué estábamos hablando y es un orgullo haberles doblado el brazo.

-Para que todos entendamos. ¿Por qué el INTI no es el CONICET?

El CONICET es un instituto que tiene un componente de formación de recursos humanos muy importante. El becario, el doctorado, el postdoctorado, los viajes al extranjero parecen un tanto exóticos a los que estamos en la producción pero es parte de la ambición. Tener una persona que absorba conocimientos durante 8 o 9 años después de la universidad, es esperable en el mundo y en la Argentina.

El punto es que al CONICET -eso se puede debatir- le faltan programas de cómo orientar a quienes están formados, porque les dan tanta libertad en la etapa de formación que después los doctores quieren mantener su libertad y dedicarse al conocimiento sin ningún tipo de compromiso y que el Estado lo siga financiando. Esa es una discusión no saldada, y claramente eso no pasa en el INTI.

Por nuestro lado, nosotros durante la gestión cuando era presidente Cristina Kirchner, hubo algunas ofertas de gente que había regresado de su formación en el extranjero y que quería trabajar con nosotros, y las aceptamos. ¡Y el resultado fue espectacular porque era gente que estaba en condiciones de salir a transferir! Pero el INTI tiene poca tradición en contratar esos expertos,y es una asignatura pendiente de mi gestión. ¿Cuál fue la diferencia de esa gente? Que si hubiera ido a trabajar a los institutos del CONICET probablemente hubiera tenido que armar su propio plan de trabajo y en el INTI lo armaron en conjunto con nosotros. Apareció la posibilidad de entender qué necesidad satisfacían con su trabajo y lo hicieron muy bien. Al día de hoy se ha generado un área de producción de moléculas para medicamentos que encaran enfermedades complicadas, que tienen mucha autonomía, mucha potencia...gente que se formó en Estados Unidos y en Francia, y que después de 8 o 10 años vino a Argentina por propia voluntad. Pero no contratamos esa gente en la dimensión en que debimos hacerlo. Si hubiera ocurrido hoy el INTI tendría un prestigio internacional que le falta.

-¿Todos los países de América Latina tienen un Instituto Nacional de Tecnología Industrial?

¡No! Ninguno, ni Brasil tiene un INTI. Ese trabajo, en algunos casos, lo hacen la certificadoras internacionales. Hay algunas de esas certificadoras que pueden tener presencia en países que se reconozca como de ‘desarrollo inferior’. El razonamiento es: “no hay un organismo certificador, entonces el Estado valida a un organismo -digamos- dinamarqués o sueco o suizo o de donde sea, tipo Bureau Veritas, y lo valida, y cumple el papel certificador del INTI. Colombia tiene algún desarrollo cercano a los consumidores y nada más, y Chile tampoco tiene nada. En Brasil, hay áreas donde han crecido al estilo INTI, por ejemplo en electrónica son fuertes e interesantes; en San Pablo. Pero en alimentos no tanto, en industria automotriz son totalmente dependientes de lo que decide la industria. Justamente el INTI fue parte del semillero con el cual se forjaron centros de investigación en Brasil desde la dictadura militar de 1976 en adelante, porque hubo una emigración de profesionales del INTI y del CONICET a Brasil, que no está ni siquiera cuantificada. Los centros de Electrónica, de Física, de Metrología...tienen en su historia a algún argentino importante que se fue a Brasil, se desarrolló y no volvió.

-¿Qué clase de intercambio hizo el INTI con otros centros como los de Brasil, sobre todo pensando en el Mercosur?

El intercambio se fue agotando en buena medida por culpa de los argentinos. Porque durante mi gestión tuvimos la oportunidad de hacer un programa conjunto de desarrollo electrónico con los brasileños y el Ministerio a cargo de Débora Giorgi fue el que lo rechazó; pura cortera intelectual, por entender que había un competidor donde había un colaborador.

-¿Y Venezuela?

El INTI fue invitado por el gobierno de Chávez no solo a transferir tecnología, que es una de las cosas virtuosas que sucedieron durante mi gestión y de las que estoy orgulloso, sino además ayudarlos a desarrollar un sistema similar al INTI, en Venezuela. Lo que pasa es que un proceso tan vertiginoso como la Revolución Bolivariana no permitía pensar a largo plazo. El programa con Venezuela duró exactamente cuatro años, del 2007 al 2011, y cuando yo me fui del INTI rápidamente se desactivó.

Se había organizado en torno a lo que Chávez llamaba pomposamente el “Plan 200 nuevas fábricas”. Nosotros teníamos responsabilidad, en los temas que ellos fijaban: definir posibles proveedores, en la mayoría de los casos llave en mano, y transferir tecnología. O sea, transferir la planta y transferir tecnología para operar. Y lo que Chávez quería, con buen criterio, es que hubiera en esas 200 fábricas un mix entre fábricas terminales y fábricas que produjeran los equipos para reproducir esas fábricas terminadas. Digamos, quería tener 8 o 9 mataderos y quería tener una planta de equipos para mataderos.

En realidad, lo digo con todo dolor...no sólo Venezuela tuvo problemas organizativos para eso, sino que en Argentina, ¡los industriales argentinos no quieren transferir conocimiento, en absoluto! Ni siquiera cobrando un canon. Nosotros intentamos convencer a los productores de pollos de Argentina a que hicieran buen negocio inicial vendiendo galpones para pollos y que vendieran plantas faenadoras, que son dos hechos tecnológicamente muy simples; pero que a continuación le enseñaran a criar pollos a los venezolanos porque si no lo hacían, ellos iban a recurrir a otros países para que les transfirieran el conocimiento. Pero se engolosinaron con vender los galpones, los bienes físicos, y con vender los pollos terminados, pero nunca transfirieron tecnología. Eso pasó con Granja Tres Arroyos que era un gran proveedor de Venezuela. Eso mismo pasó con SanCor con la leche.

Ante eso, ¿qué hizo el gobierno de Chávez? Cayó en manos de los iraníes que tenían mala tecnología y que además vendían lo que ellos hacían en Irán en condiciones ecológicas muy distintas a las de Venezuela; cayó en manos de los chinos que en realidad son más mercaderes que cooperadores y le vendían partes y cuando no le pagaban las partes le suspendían la provisión; en manos de Bielorrusia que podía vender camiones pesados pero no tenía mucho más...

O sea, Venezuela no tenía un equivalente a Argentina, porque Brasil, gobernado por el PT, nunca quiso hacer un acuerdo con Chávez de transferir tecnología. Le hicieron los puentes sobre el Orinoco, le hicieron grandes obras siderúrgicas, pero negocios más negocios más negocios, cooperación cero. Por eso, reitero, la única alternativa que tenía Chávez era el INTI y el INTA, y la verdad que lo hicieron con mucha dignidad pero fue muy corto el plazo y eso precisa 15 años, y Chávez se murió, y acá el plan en el INTI se discontinuó en 2011…

-Hoy están cesanteando más de 250 personas en el INTI, lo que habla de un achicamiento o un cierre de actividades que le son propias. Este gobierno no entiende la función del INTI. ¿Hay una cultura en Argentina de desconocer lo que es producción y transferencia de conocimiento?

Es histórico el problema. Ya desde la gestión de Cavallo en el ministerio de Economía -y eso fue hace más de 25 años- se impulsaba que el Instituto atendiera solamente los servicios que pudieran ser pagados. Eso aleja, culturalmente, que el INTI sea un factor de desarrollo regional, comunitario, de trabajo para los humildes. Eso se repitió durante la gestión de la ministra Débora Giorgi…

-Pero el discurso desde la presidencia Kirchner era otro…

Sí, claro. Y si no se efectivizó esa mercantilización es porque tuvimos una total autonomía de ese ministerio. La presidenta nos dio esa posibilidad, y al ser tan dinámica la gestión, y además, haberse convertido en un grupo de absoluta confianza de Hugo Chávez...¡él reclamaba que nos prestaran atención! Fue nuestro principal apoyo en el gabinete nacional...Se reunía frecuentemente con Néstor y Cristina, con lo cual estábamos cómodos. Al momento en que empiezo a retirarme, porque tenía 68 años y porque creo que los procesos tienen que ser integradores y tenía que dejar el cargo, hable con Kicillof. Soy de los que creen que tiene que haber políticas, que las cosas no pueden girar o depender de una persona. Entonces hablé con Axel Kicillof cuando era gerente de Aerolíneas, le manifesté que ese era un grupo interesante, dinámico, y que me suministraran una persona para el Directorio del INTI, y armar un directorio que pudiera yo presentar a la Ministra y al Secretario General de la Presidencia, para que me sucediera con ese programa de regionalización del que hablábamos antes. Pero eso chocó de plano con las ambiciones de Débora Giorgi que quería ser presidenta del INTI o poner a alguien de su círculo como presidente. Su argumento central era: el INTI le presta demasiada atención a los pobres, pero eso era falso. No es que el presupuesto previsto para tecnología de punta se había deteriorado. Pudimos demostrar que se podía caminar y mascar chicle. Podíamos tener un centro de biotecnología nuevo, una cámara semi-anicoica que es la que detecta interferencias electrónicas en los equipos electrónicos y que es la única en Sudamérica, y varias otras cosas más, y a la vez desarrollar panaderías comunitarias. Es una cuestión de debilidad ideológica. Y entonces aprovecharon el hecho de que yo quería retirarme para no hacer el proyecto que le daba continuidad y se cayó en una puja de poder de quién es el dueño del INTI, acotando las actividades que podríamos llamar de ‘promoción social’.

-¿Estamos frente a un pensamiento eurocéntrico donde se alimenta que Buenos Aires es el centro y el resto la periferia?

Estoy convencido que es así, y que eso del ‘derrame inducido’ es una visión que tiene no ya la conducción kirchnerista sino peronista, que imagina que los números macro son los que van a resolver el problema social...dicen ‘si nosotros conseguimos que el salario real aumente más que la inflación, aumenta el consumo, y con eso redinamizamos la Argentina’.

Esa lógica keynesiana o neodesarrollista es una lógica que no le da valor al conocimiento. Porque, digamos, es cierto que con eso que plantean los números vuelven a crecer y se verían panoramas ‘optimistas’, pero la lana del sur de Malargüe se va a seguir tirando o quemando, y así la leche de las cabras, etc., y con el neodesarrollismo seguimos concentrando producción y población en Buenos Aires y los grandes centros urbanos, y concentrando PBI en las mismas regiones. Así como tampoco lograremos con esa idea revertir el nulo sentido que tiene la gran minería en la Argentina cuando tenemos minería que exporta concentrados de mineral, e importamos todos los productos derivados de ese mineral como en el caso del cobre, o del aluminio. Es una de las tantas cadenas de valor trunca, que nos obliga a debilitar nuestro flanco externo perdiendo divisas de una manera grosera: importamos productos terminados sin haber puesto ningún esfuerzo de desarrollo nacional. Eso es precisamente lo que debería ocurrir en el interior del país. Para muestra, veamos el caso de Aluar, y esto no es ni kirchnerista ni macrista, porque tiene décadas. La planta de Aluar está en Puerto Madryn y la primera distribuidora de elementos de aluminio está Bahía Blanca o en Neuquén, pero la carpintería de aluminio se produce en el Gran Buenos Aires…Creo que el peronismo no lo entendió, pero siempre será más grave cuando el neoliberalismo asume el control del país.

-¿Podemos explicar por qué?

Porque ellos pretenden que el dinero compre el conocimiento. En cualquier ámbito. En realidad la discusión del conocimiento como factor de producción independiente del capital es una discusión que a los norteamericanos y a la Academia económica le llevó varias décadas. Salir del concepto de que tierra, trabajo y capital son los tres factores de producción para incorporar al conocimiento como el cuarto, independiente. Si el conocimiento es independiente, entonces podríamos decir si ‘el capital compra la tierra’, si ‘el capital compra el trabajo’...¿por qué no va a comprar el conocimiento? Esa es una discusión absolutamente interesante. Porque hay conocimiento disponible en el mundo, pero un país que no tiene conocimiento no tiene control sobre su destino. ¡En la sociedad del conocimiento!

Entonces, el actual gobierno pretende que el capital compre el conocimiento donde sea, y por eso necesita desarrollo local de conocimiento en menor dimensión, o si pudiera evitarlo es ‘prescindible’, y entonces postulan que el INTI debiera ahora concentrarse en su actividad certificadora. De ahí hay un paso a que se estimule a que haya laboratorios privados que hagan la tarea, según se dice, más ‘eficientemente’ que el INTI, y que el INTI se limite a poner la firma sobre el certificado que hizo el laboratorio externo. Como una escribanía. Con lo cual, se desarma toda la actividad de promoción, que es aquella que hay que financiar desde el Estado, y también se desarma la generación de ingresos porque se traslada a los terceros, y el INTI se queda con monedas. Una cáscara vacía...que no es demasiado diferente del proyecto del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). El INTA tiene una inserción distinta en la sociedad porque desde el vamos en la conducción del Instituto participan las grandes corporaciones de empresarios del campo. Eso en el INTI no sucede hace años. Y eso tiene una explicación: la hegemonía de la Unión Industrial Argentina hace mucho que está en manos de corporaciones multinacionales que no tienen ningún interés en desarrollar tecnología en Argentina. En 2002, cuando asumí, el vicepresidente del INTI era Roberto Favelevic, el de la UIA, y él era absolutamente fanático de vincular el INTI con la Unión Industrial: que teníamos que estar cerca, y entonces avanzó trabajosamente en una reunión, donde los de la UIA nos dieron 15 minutos. En esos 15 minutos Cristiano Ratazzi el titular de Fiat en Argentina se la pasó leyendo el diario Clarín sin levantar la vista. Eso da una idea de lo que le puede interesar a una industria multinacional que se investigue en el país.

La perspectiva del INTI con el macrismo es minimizarlo, dejar la investigación que el INTA hace para beneficio de las corporaciones porque en el caso del agro hay que hacer las investigaciones en territorio, pruebas efectivas, cosa que en la industria podría omitirse, porque desarrollar un bulón se puede hacer en Dinamarca y después traer el bulón acá y sabemos que funciona. Pero desarrollar un nuevo monocultivo de girasol hay que probarlo acá en Argentina. Luego sí, cuando se desarrolla, está esperando la multinacional para hacerse cargo de eso, porque acá le sale mucho más barato. En el caso del algodón, por ejemplo, la Estación Experimental de Sáenz Peña en el Chaco, está rodeada de campos experimentales de las multinacionales de semillas de algodón. Ahí también es sombrío el panorama.

-¿Y el CONICET?

Ahí, en función de la protesta social, buscan reducirlo a la mínima expresión tipo, ‘si en vez de incorporar 800 becarios podemos incorporar 200, entonces incorporamos 200’. Nuevamente, ¿por qué? Porque el capital compra el conocimiento. La función y actuación del Ministerio de Ciencia y Tecnología y del ministro Lino Barañao es muy lamentable. Lo busqué a Barañao cuando asumió para felicitarlo y decirle que con la acumulación de fuerzas que él tenía allí, era el momento de pedir que pasaran a depender del Ministerio de Ciencia y Tecnología todos los grandes organismos -la CNEA, el INTI, el INTA- y no ser solamente ‘el ministerio del CONICET’...porque, la verdad, es que el único ámbito de desarrollo del conocimiento que tiene el Ministerio es el CONICET. Y su respuesta fue que las diferencias salariales eran muy grandes entre cada ámbito, que era mucho lío, porque los del INTA ganaban más que el INTI, etc., etc., etc. Y eso fue en el momento de máximo esplendor, en 2007. Barañao fue uno más de los que no entendieron”.♦♦

El ingeniero Enrique Martínez propuso a purochamuyo.com / Cuadernos de Crisis que hiciéramos un acotado repaso de algunas de las actividades y desarrollos de los últimos cinco años del INTI, y de un vastísimo abanico, seleccionamos y compartimos las siguientes:

 

INTI - CINCO AÑOS DE INVESTIGACIONES Y PROYECTOS

⇒ 7/11/2012   Primer Laboratorio de Ensayos de Transporte Vertical de América Latina
Inaugurado por el INTI, en asociación con el sector privado, el flamante laboratorio permitirá verificar la calidad y la seguridad de los elementos de elevación.

⇒20/12/2012  El INTI aporta a la construcción de viviendas sociales y sustentables
El proyecto “Eficiencia energética y energías renovables en la vivienda social” construirá 120 viviendas piloto en distintas zonas del país. El Centro INTI-Construcciones evaluará su desempeño y las condiciones de habitabilidad.

⇒05/07/2013  El aro magnético llegó al Senado
El Senado de la Nación inauguró, en el marco del Programa Productivo Tecnológico y Social que llevan adelante el INTI, el INET y la CONADIS, la instalación de aros magnéticos construidos por alumnos de escuelas técnicas que mejoran la audición de personas con hipoacusia.

⇒20/09/2013   El INTI, responsable técnico de un consorcio destinado a fortalecer a la base social al agregar valor a la lana de camélidos
El INTI, el INTA y el Ministerio de Ambiente y Producción Sustentable de Salta firmaron un contrato con la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

⇒20/09/2013   Se conformó el Consejo Directivo del flamante Centro INTI-Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario
El Consejo Directivo del nuevo Centro INTI, único en el país destinado exclusivamente al diseño de micro y nanoelectrónica, realizó la primer Asamblea General de socios.

⇒01/10/2013   Metrología eléctrica de nivel internacional
Finalizó en el INTI el 10º Congreso Internacional de Metrología Eléctrica (X SEMETRO), el encuentro vinculado con las mediciones electromagnéticas más importante de Latinoamérica y uno de los más destacados del mundo.

⇒21/11/2013   Jornada sobre diseño sustentable
El INTI y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) organizaron una jornada de trabajo con empresas, diseñadores y organismos públicos para discutir acerca de herramientas y enfoques para abordar la temática de la sustentabilidad en las empresas.

⇒13/02/2014   Innovación tecnológica para el control del dengue
El Centro INTI-Plásticos, en conjunto con el Centro de Investigación de Plagas e Insecticidas (CIPEIN), se encuentran ensayando 1.500 ovitrampas larvicidas en la localidad jujeña de Caimancito para el control exhaustivo del mosquito Aedes aegypti, principal vector del dengue.

⇒05/05/2014   Carnes funcionales con alto contenido de CLA
El INTI cuantifica el contenido de Ácido Linoleico Conjugado (CLA) en carnes bovinas, única fuente de ácidos grasos con propiedades anti cancerígenas aceptadas por la National Academy of Scienses de Estados Unidos.

⇒07/07/2014   El primer Nano Messi
En el Laboratorio de Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario del INTI(CMNB) obtuvieron la imagen de Lionel Messi más pequeña del mundo. Se trata de un grabado realizado a escala nanométrica, cuya realización fue posible mediante el empleo de herramientas tecnológicas de última generación.

⇒04/11/2014   Modulador para televisión digital de industria nacional
El Centro INTI - Electrónica e Informática desarrolló el primer modulador ISDB-T de Argentina y lo presentó en CAPER 2014.

⇒19/11/2014   Desarrollo de libro electrónico para estudiantes y docentes universitarios 
El INTI trabaja en el desarrollo de un dispositivo electrónico llamado “Lector Electrónico Argentino” el que será diseñado y producido con componentes eléctricos y electrónicos nacionales. El dispositivo permitirá albergar una biblioteca virtual para libros y textos destinados a estudiantes y docentes del país.

⇒19/01/2015   Modificaciones superficiales para implantes quirúrgicos metálicos 
Profesionales del Centro INTI-Mecánica trabajan en una técnica de recubrimiento para implantes, basada en el agregado de calcio y fósforo.

⇒06/02/2015   Un biosensor para detectar alérgenos en alimentos 
El INTI, a través de sus Centros Procesos Superficiales y Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario, desarrolló una versión preliminar de un biosensor para detectar la presencia de proteínas alergénicas en alimentos.

⇒10/06/2015   Primer Estudio Antropométrico Nacional en Argentina
Con la adquisición del equipo escáner corporal 3D por parte del Ministerio de Industria y el INTI se comenzó el Primer Estudio Antropométrico Nacional del País. El mismo busca contar con las medidas corporales actuales y propias de los argentinos. 

⇒10/06/2015   Equipos nacionales para rehabilitación neurológica
Con la asistencia técnica del INTI se desarrolló un set de equipos destinados a la rehabilitación de pacientes con patologías neurológicas.

⇒25/09/2015   Comenzó la primera escuela de nanotecnologías en agroindustrias y agroalimentos
Dos instituciones tecnológicas públicas que generan tecnología aúnan esfuerzos para inaugurar la primera capacitación de Nano en materia Agroindustrial y Agroalimentaria.

⇒05/02/2016   Hacia un nuevo tipo de acero para la construcción
La posibilidad de obtener un tipo de acero resistente a las deformaciones está siendo investigada por especialistas del INTI y de la Universidad de Buenos Aires. El material sería utilizado en la construcción de edificios sismo-resistentes, en combinación con otros productos.

⇒30/05/2016   Tecnología INTI en los satélites “Fresco” y “Batata”
Dentro de los nanosatélites que se lanzaron hoy a la madrugada al espacio está viajando una memoria llamada MeMOSat, desarrollada por el Grupo LabOSat —del que participa el Instituto en conjunto con CNEA, UNSAM y CONICET— con el fin de enviar información y resistir a condiciones adversas.


Agradecimiento a todos los trabajadores y trabajadoras del INTI que hacen ciencia e investigación para los argentinos.
Agradecimiento a la producción de Julieta Colomer y Esdián Boyadjián que logaron la producción en la que los trabajadores del INTI cuentan quiénes son, y por qué #EnIntiNoSobraNadie

 

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