EN EL SIGLO XXI SE PRACTICA LA TORTURA EN ESPAÑA

El presidente del Comité de Derechos Humanos de la ONU exigió al gobierno de Mariano Rajoy que dé una “respuesta inmediata” frente a los casos de tortura que ya fueron examinados en julio 2015.
España debió, en el semestre, reparar a las víctimas de tortura y el Comité observó que en el Estado español falta una debida investigación de las denuncias de torturas y malos tratos.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya impuso siete condenas a diferentes gobiernos españoles por no investigar los casos de torturas practicados en los penales.
El presidente del Comité de los Derechos Humanos de la ONU, Fabián Omar Salvioli, destacó asimismo que España carece de «una normativa adecuada para hacer frente a estos hechos»
En 2015, la Comisión de Dereitos Humanos de Avogados Novos de Vigo, el Observatorio para a Defensa dos Dereitos e Liberdades Esculca y otras organizaciones denunciaron que en centros penitenciarios de España se está produciendo "vulneraciones de derechos humanos", entre las que mencionan "malos tratos y torturas".

Las asociaciones reclamaron "transparencia en la administración" y un "efectivo respeto a los derechos de las personas privadas de libertad", para que prevalezca el mandato constitucional de "rehabilitación y reinserción de la persona condenada".
Constatamos que los presos que denuncian estos abusos y vulneraciones son represaliados con sanciones y privados de otros beneficios, afirman los denunciantes.
La Doctora en Filosofía Lidia Falcón, nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Wooster, Ohio y participante del Tribunal Internacional de Crímenes contra la Mujer de Bruselas escribió: “En España se tortura, y lo denuncia cada año Amnistía Internacional. En los informes de esta organización se habla de las torturas en las comisarías de la Policía Nacional, en los Cuarteles de la Guardia Civil, en los de las policías locales, en los de las autonómicas. Y todos hemos podido ver las palizas que uno u otro cuerpo de Seguridad del Estado –como se les llama- les propinan a los detenidos en la misma calle, incluso con resultado de muerte como sucedió en Barcelona en 2014..
España es el cuarto país con mayor número de población carcelaria de Europa, y con el número más elevado de reclusos por habitante, un total de 147,3 presos por cada 100.000 personas.”