ATACAR A LOS ESTATALES PARA AGRANDAR LAS FINANZAS

  • LA NIEBLA DETRÁS DEL ‘MILAGRO’ DE TRUMP

El distrito de Ames, en Iowa, ostenta la tasa de desempleo más baja de EUA, es del 1,5%, y por segundo año consecutivo. La razón para este ‘milagro’ se explica por un dato sencillo: el pago de bajos salarios que no llegan a los 950 dólares al mes,cuando una familia de clase media blanca obtiene un ingreso medio superior a los 6 mil.

Un importante medio norteamericano muestra el caso de una cocinera de 39 años, que trabaja por 11,50 dólares la hora en la Iowa State University, pero cuando hay receso veraniego trabaja donde puede, por el valor-hora que consigue.

Si bien la tasa de empleo suele verse como un signo de desarrollo o bienestar (o ambos) la realidad es que no refleja eso directamente, porque los parámetros a medir deben abrirse en otros ejes.

Heather Long, periodista del Washington Post sostenía el 10 de agosto 2018 que la inflación erosionó los salarios de la clase trabajadora en Estados Unidos y que al mismo tiempo no trajo prosperidad a las clases medias. Según el propio gobierno de Trump la inflación anual -medida de julio 2017 a julio 2018- rozó el 3%, mientras que la media salarial aumentó el 2,7%. Sin embargo, el salario real bajó 2 centavos a nivel nacional, para quedar en 10,76 por hora.

Los asalariados son quienes más se vieron golpeados no solo por la baja del salario real sino al mismo tiempo porque la inflación fue mayor en los combustibles, alquileres, costo de salud y seguro de automóviles, es decir, en todo aquello indispensable.

  • LA GUERRA DE TRUMP Y LOS RICOS CONTRA LOS EMPLEADOS PÚBLICOS

Una de las herramientas que logró imponer Donald Trump, que ha favorecido abiertamente a las corporaciones es la –progresiva- eliminación de los sindicatos para negociar colectivamente por el valor de la hora de trabajo y los beneficios laborales conexos, y así dejar a los asalariados ‘sueltos’ e indefensos, debiendo negociar cuerpo a cuerpo con la patronal. Eso es lo que contiene la suba del valor de la hora de trabajo, o lo que puede leerse en términos clásicos como una mayor tasa de explotación.

En 1978, el Senado de los EE.UU. aprobó la Civil Service Reform Act, que estableció que los empleados públicos tenían autorización para “organizarse, negociar colectivamente y participar a través de las organizaciones sindicales para tomar decisiones que los afecten”. En los fundamentos se decía que esa participación promueve el interés público, contribuye a una efectiva conducción de los asuntos públicos y permite una resolución amistosa de las disputas entre los trabajadores y sus empleadores.

En el Senado se aprobó por 87 a 1, y en la Cámara baja por 365 a 8. Otros tiempos...porque esa ley, además, autorizaba un ‘tiempo oficial’ para la acción de los delegados de los trabajadores, para capacitación, etc. La supermillonaria Betsy DeVos nombrada como Secretaria de Educación decidió este año eliminar ese permiso sindical.

El propio presidente disparó un misil contra los estatales al proponer en mayo que los delegados solo podrán disponer de un 25 por ciento de su tiempo en asistir a sus colegas en completar reclamos a las jefaturas, sean éstos por problemas en el lugar de trabajo o incluso por reclamos de abuso sexual, a pesar de que esto último forma parte de las denuncias en el día a día en todo Estados Unidos.

Y no termina ahí: el jefe del Departamento de Personal (la U.S. Office of Personnel Management) Jeff Pon indicó que planea reducir en 143 mil millones de dólares los beneficios para los jubilados estatales, que consisten esencialmente en contribuciones adicionales que hace el Estado al llamado FERS (Federal Employees Retirement System), pero también congelar el aumento salarial de 2019, y modificar el cálculo del haber jubilatorio y tomarlo en base a los últimos 5 años de servicio activo y no de los últimos 3. Esto además de otras decisiones para endulzar la oreja de los que proclaman que “eso se paga con mis impuestos”, una cantilena que recorre al neoliberalismo en todas las latitudes.

La eliminación de la negociación colectiva a través de los sindicatos (unions, es la palabra en inglés), tal como lo votó por ejemplo el senado del Estado de Iowa, deja a los trabajadores en total estado de indefensión. Como a la cocinera que mencionábamos antes, que no tiene dónde dejar a su hija de 8 años para ir a trabajar cuando la Universidad está de vacaciones, y los empleadores no consienten en pagar ningún beneficio adicional. Es claro pero no tanto, que la Universidad solo le paga por hora y en los meses en que está abierta, por lo cual no tiene el beneficio de las vacaciones pagas ni ingreso de ningún orden.

El jefe del equipo de consejeros económicos de Trump, Kevin Hasset no cree que se estén bajando los salarios o perdiendo derechos, y afirma con énfasis “estamos cerca del pleno empleo y los empresarios están invirtiendo, lo que elevará la productividad de los trabajadores y sus salarios en los próximos años”. Respuesta de manual.

El Economic Policy Institute de inspiración heterodoxa y de izquierda, sostiene lo contrario. Afirma que un CEO de una corporación gana 312 veces más que un asalariado medio; que el trabajo en negro supera el 6% de la población total; que la desocupación de la población afro-americana en todo Estados Unidos duplica a la de la población blanca; que la medición de la participación de los asalariados privados en la renta nacional cayó del 82% en los años 90 y comienzos de los años 2000 a solamente el 77% ahora, cumplidos 10 años de la megacrisis de los bonos.

FacSet, un sitio de seguimiento de información financiera, indicó por su lado que los mayores beneficiarios de la ‘fortaleza económica’ son los empleados que ya tenían altos ingresos, los inversores bursátiles y las corporaciones. Las acciones en la bolsa siguen un ciclo histórico récord: los Republicanos aprobaron en diciembre 2017 un recorte a los impuestos a las grandes empresas y esto rebotó en la bolsa con mayores beneficios para…las corporaciones. El segundo trimestre 2018 elevó la renta del sector en un 20%.

En la ciudad de Ames, esa prosperidad en los sectores propietarios es notoria, pero el porcentaje de chicos que precisan recibir una beca para el almuerzo aumentó desde 2008 un 35%, y el Banco de Alimentos del estado de Iowa no solo subió en esa relación sino que planean abrir otros 5 centros.

La Biblioteca Pública de Ames juega un rol central en la vida de la ciudad, pero no solo por la cuestión meramente cultural de sus 100 mil habitantes. En 2016 comenzó a ofrecer tres veces por semana un almuerzo gratuito para los menores en edad escolar, durante los meses de junio y julio, cuando las escuelas están de vacaciones. La demanda fue tan inesperada que en 2017 esos almuerzos gratuitos debieron darlos los 5 días a la semana y extenderlo también hasta el mes de agosto (las clases comienzan el 1 de septiembre). En 2018 la demanda aumentó otro 10%.

Un completo milagro, pero solo para los sectores del capital.♦♦

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