AUNQUE TRUMP PIERDA

Escribe Darío Bursztyn

El gobierno de Donald Trump, para muchos, era un hecho imposible. Se decía que si llegaba a la Casa Blanca, más allá de todas sus monigotadas y bufonadas televisivas, y el mítico ‘You are fired’, un multimillonario que forjó su imperio inmobiliario con un errático camino en el límite (difuso) de la legalidad, iba a ser un tipo serio, un genuino representante de la derecha racista del partido Republicano. Desandar estos 4 años de una figura como Trump (y su entorno) además de muy extensa, es una tarea ímproba, porque habría que tejer sus discursos, sus hechos, sus medidas de gobierno junto con la twit-manía y web-manía sobre la que asentó su día a día. Esta investigación toma un fenómeno, transversal al trumpismo, y desnuda a la Norteamérica del siglo XXI: QAnon.


QAnon viene resonando desde hace 3 años en las redes sociales como una vanguardia de la regresión. Un oximoron que habría que analizar en detalle, incluso para otras autodenominadas ‘vanguardias’.

Pero esta, es un movimiento que actúa como una secta, que interpreta mensajes de un personaje anónimo que esparce sus advertencias y seudo-profecías on-line, y que tiene como matriz unitiva dos o tres conceptos: el primero es que ellos ‘saben’ que hay una red secreta de pedofilia y tráfico de niños para redes de prostitución infantil. La segunda es que, para ellos, Donald Trump es quien encabeza la cruzada para poner luz sobre el ‘estado en las sombras’ (el ‘deep state’) de los grupos de poder. La tercera es que se avecina un ‘gran despertar’, una tormenta, que revelará la verdad que está en el horizonte.

La racionalidad que impregnó el pensamiento en el siglo XX, hace que las y los lectores de los diarios y revistas -una masa decreciente y en minoría a nivel mundial- hayan observado el fenómeno QAnon con desdén, o peor, ni siquiera le hayan dedicado un parpadeo al nombre de este fenómeno.

Estamos frente a una vanguardia de pensamiento mágico que ni es una broma ni un guión de cine industrial. Es un grupo de choque de extrema derecha.

Washington, Septemeber 2020, NYTimes

Su origen es irrisorio y explica que en un país donde se producen películas de fantasía y fantasmas como hamburguesas, no se le prestara atención. Hay que recordar que las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 dieron ganadora a Hillary Clinton, por una diferencia significativa de votos, por sobre la fórmula Trump-Pence. Pero en el Colegio Electoral, donde algunos estados tienen más delegados (no necesariamente esos estados tienen más votantes), fueron mayoría y se consagró al binomio republicano.

Pocos días después, en diciembre de 2016, un joven de 28 años de Carolina del Norte, de apellido Welch, viajó 500 kilómetros, entró en un restaurante de Washington con un rifle AR-15 y comenzó a disparar, porque su misión era ‘investigar’ los rumores que (según su versión) señalaban a ese restaurante como el lugar desde donde se comandaba una red de abusadores que esclavizaba sexualmente a niños, y que tenía que ver con un líder demócrata. Ni más ni menos que John Podesta, jefe de campaña de la señora Clinton. Antes de su ‘heroica cruzada’, Welch le escribió a un amigo que iba “probablemente a sacrificar la vida de algunos para salvar la vida de muchos, frente a un sistema corrupto que rapta, tortura y viola a nuestros niños y bebés en nuestras narices”. Lo que se comprobó es que el vínculo que había entre Podesta y el dueño de la pizzería en un barrio de Washington es que era un donante a la campaña demócrata. Pero ese ‘guión’ de rumores se desparramó por sitios como 4Chan y muchos otros, en particular por uno de pésimo nivel, llamado InfoWars, que edita un conspirador contumaz llamado Alex Jones, quien había entrevistado a Donald Trump. Tanto Welch como el conspirador Alex Jones fueron luego condenados, tuvieron que pedir disculpas, retractarse y pagar las costas, pero las redes estaban en marcha, y el dueño de la pizzería recibió cientos de amenazas de muerte. Entre la información que fue revelada en la investigación judicial, consta que los conspiradores estaban convencidos que en la pizzería, cuando afirmaban que se hablaba de pizza se referían en código a niñas, y cuando se referían (¡en el restaurante!) a pasta, se referían a niños...

¿Qué más unió desde el minuto uno al entonces nuevo presidente norteamericano con Jones y su pasquín? Para eso hay que retroceder varios años. En medio del proceso de salvataje que Barack Obama aprobó para que no caigan los grandes bancos de Wall Street en la estafa financiera llamada ‘crisis de las hipotecas’, Donald Trump afirmó que Obama no era norteamericano y que había nacido en África. De esas mentiras del año 2011, o similares, el mundo está inundado (¿acaso no se vio obligada una Universidad argentina a pronunciarse sobre el título profesional de una presidenta, por obra y gracia de la maquinaria de fake-news?). Pero las declaraciones de Donald Trump iniciaron allí un derrotero que obligó finalmente a la red Twitter, en 2020, a bloquear algunos de sus mensajes por inspiración al odio. En ese momento que relatamos, 2016-2017, el dúo Jones-Trump esparció que miles y miles de musulmanes que viven en Estados Unidos habían celebrado el ataque terrorista del 11/9, repitió su insostenible mentira de que Barack Obama no había nacido en el país sino en Kenya (África) cuando en verdad nació en Hawai, que el padre del senador Ted Cruz estaba involucrado en el asesinato del John F. Kennedy, y sigue la lista.


Todo sonaba tan banal, que obviamente ‘nadie’ le dio entidad a todo ese caldo. ¿Nadie? Las fake-news son el más acabado producto del mundo del espectáculo; del show diario que puede guionar las risas o los llantos en programas de cocina, o de gente super-obesa, de los supuestos concursos de baile o canto, o de tribunas periodísticas que ‘debaten’. Y toda esa falsedad validada y rápidamente reproducida, no puede (o no ha podido) frenarse con ninguna herramienta de la ‘racionalidad’.

Un periodista argentino que cubría acontecimientos de la política, actos y presentaciones diversas, contó más de una vez la siguiente anécdota. Un fin de semana va a visitar a su madre, y parte del diálogo mutuo es el acontecer nacional. La madre, ama de casa y sin actividad social o política que justifique sus dichos y opinión, le dice: “Para mí que….porque vi en la televisión que….”. A lo cual nuestro personaje le responde: “No, mamá, yo estuve ahí y lo que pasó es esto y aquello, lo que viste en la TV es falso”. La respuesta de la señora fue: “No sé...yo lo vi en la televisión, lo dijo tal y cual...”. La situación, tragicómica, termina con el periodista diciéndole a su madre: “Pero mamá, ¿me vas a creer a mí que soy periodista, que estuve ahí y que soy tu hijo o a lo que te dicen en la tele?”. La respuesta es obvia: las pantallas de TV y de los dispositivos en los que circulan las redes sociales tienen más credibilidad, y las usinas que fabrican las fake-news avanzan sin freno.


El debut oficial de QAnon fue recién en octubre de 2017. En ese momento “Q” posteó a través de las redes que tenía ‘información confidencial’ sobre una inminente extradición y arresto de Hillary Clinton (sic). El aura de saber lo que ‘verdaderamente pasa en el estado en las sombras’ y la lucha denodada de Trump contra esos malvados (sic), le sumó un universo de seguidores.


¿Quién es “Q”? No se sabe. Y podría no existir, o sí, pero no ser una sola persona. Lo cierto es que publica sus mensajes elípticos (que llaman Q drops) y los militantes decodifican a dónde apunta. El código que usa “Q” es distinguible para ellos de otros usuarios anónimos (de ahí lo de ‘anons’), y Mr o Mrs Q va y viene saltando de sitio en sitio, en la medida en que pierden el hosting, o quienes le hacen el hosting del sitio deciden que se pasó de la raya. Por eso su base principal ha sido 4Chan y también 8Chan, pero hace semanas ese 8Chan pasó a 8kun, y como luego se retiraron porque no quieren quedar pegados en una investigación del FBI sobre conspiradores, apareció un hosting en San Petersburgo, Rusia.

La magia de los mensajes y vaticinios es tan ambigua que “Q” siempre erra o se equivoca, pero la secta le encuentra explicación.

QAnon en Sudáfrica

Rebecca Davis, periodista de una de los más serios y activos medios de comunicación del Hemisferio Sur, The Daily Maverick, de Sudáfrica, reveló el 26 de septiembre pasado que hay una alta probabilidad de que QAnon se haya originado en ese país, cuya historia de racismo y apartheid no precisa demasiada explicación. Un tal Paul Furber, que escribe sobre informática y publicó desde 2006 en sitios como ItWeb y Brainstorm sería quien creó el mito de QAnon en 2017. La versión fue reforzada por el masivo portal de podcasts relacionados con tecnología, Reply All. Según la periodista sudafricana, el rompecabezas que lleva a Furber no cierra por completo, pero lo cierto es que él es quien ofició como ‘community manager’ de 4Chan, que es la única plataforma desde la que “Q” ha posteado sus mensajes, sin contar que Furber proclamó que es el único que tiene ‘verdadero contacto privado’ con Q, y que es el único que tiene la habilidad de decodificar los mensajes crípticos que postea Q… Además, hay un dato particular: Frederick Brennan, el fundador de 8Chan, el otro sitio donde Q se expandió, dijo textualmente “Yo creo que Furber es muy probablemente Q. El ‘Q’ original”.

Como cabía suponer, la extrema derecha sudafricana adoptó la insignia Q, aunque en este país el leitmotiv no es (solamente) el supuesto tráfico y esclavitud sexual de niños y niñas, sino lo que denominan el ‘genocidio de los granjeros blancos’ en Sudáfrica. Vale decir: el conflicto incesante por la tierra para los pequeños campesinos, y los irresueltos problemas sociales de la Sudáfrica post-Mandela, son un escenario ideal para propagar teorías conspirativas satánicas. Vale señalar que el partido fundado por Nelson Mandela, el Congreso Nacional Africano, está envuelto en múltiples acusaciones de multimillonarias corruptelas.

BERLIN, GERMANY - AUGUST 28 (Photo by Sean Gallup/Getty Images)

Otra versión relaciona totalmente a QAnon con el prototípico lenguaje y culto nazi.

Gregory Stanton, profesor titular de la George Mason University, en Arlington (Virginia) y en la cátedra de DD.HH. de la University of Mary, Washington, afirma que las proclamas de QAnon son una copia remozada de la conspiración ‘revelada’ por el más influyente panfleto antijudío de todos los tiempos: The Protocols of the Elders of Zion. Fue escrito por un ruso antijudío en 1902, y reunía todos los mitos de siglos sobre el supuesto plan judío para quedarse con el poder mundial, cuyo pilar es que secuestraban y asesinaban niños cristianos para chupar su sangre y mezclarla en la masa del matzá, que se come en las fiestas tradicionales.

Fue así, sigue Stanton, que los nazis publicaron un libro infantil llamado ‘Protocolos’, que se leía en todas las escuelas alemanas, y el Libelo de la Sangre fue amplificado por el diario nazi Der Stürmer (casualmente, Storm en inglés, que es lo que eligieron los QAnon). En un paralelismo que poco sorprende entre QAnon y el Trump salvador, los nazis invocaban a Adolf Hitler y sostenían que era el líder que iba a rescatar la raza blanca de la conspiración judía.

En Estados Unidos, fue Henry Ford quien sin ocultar sus simpatías nazis y odio a los judíos, imprimió 500.000 copias de los Protocolos, que fueron leídos por radio. En fin, que la teoría conspirativa de QAnon tiene casi todos los elementos de The Protocols of the Elders of Zion, aunque en el siglo XXI se le suman los ‘peligros’ de los derechos para los homosexuales, la apertura de fronteras que va a terminar ‘oscureciendo’ a la población norteamericana, y la pretensión de desfinanciar a la policía (debate pleno tras el asesinato por asfixia de George Floyd).

Stanton recuerda que ahora mismo, los neo-nazis en Alemania, adhirieron a la teoría conspirativa QAnon, y hay 200.000 cuentas de sus seguidores en las web de ese país. Y que fueron ellos los que el 29 de agosto practicaron la ‘asonada’ en las escalinatas del Bundestag, que dejó perpleja a Angela Merkel.


Reloj de las profecías y Qdrops

En los Estados Unidos, esa ‘bobería’ de QAnon dejó de serlo. Una investigación del The Guardian llegó a la conclusión que tiene 3 millones de seguidores, y aunque Facebook eliminó entre abril y mayo 2020, unas 5 páginas, 6 grupos y 20 perfiles vinculadas a QAnon, la investigación del The Guardian encontró más de 100 páginas, perfiles y grupos de Facebook, así como numerosas cuentas de Instagram con al menos 1000 seguidores cada una, inclusive una con 150.000 fans, todas dedicadas a QAnon. El 7 de octubre, Facebook tuvo que anunciar que prohibiría todas las cuentas de QAnon, ahí y en Instagram, que promovieran las violencia.

El análisis remite al rol de las usinas de fake-news y el trabajo algorítmico ‘ciego’ de las redes sociales. En el caso de QAnon, el año 2020 estuvo centrado en acompañar a Donald Trump y demás líderes que desacreditaron la existencia y/o gravedad de la pandemia, las cuarentenas, el uso de tapabocas o barbijos, la producción y eventual aplicación de vacunas contra el Covid19, y como es año electoral, un sinfín de dardos venenosos contra las legisladoras demócrata-socialistas no-rubias como Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib e Ilhan Omar, y por supuesto el movimiento #BlackLifeMatters.

No es un asunto norteamericano: cualquiera que participe de alguna red social recibe recomendaciones del tipo “tal vez te interese...” o “descubre...”. Por eso es que el debate sobre lo que el algoritmo ciego determina como ‘preferencias’ termina siendo -en el supuesto que sea ciego y no intencional y rentado-, un Frankenstein indomable.

Para el caso QAnon, un ‘me gusta’ a algunas de las consignas que promueven, sea pro-Trump o anti-vacunas, condujo en todos los casos, a que Facebook invitara a seguirlos. Tan es así que un reporte interno del emporio de Mark Zuckerberg sostuvo en 2016 (según cita el The Guardian) que “el 64% de los grupos extremistas se reúnen gracias a las herramientas de recomendación que tiene Facebook”. Eso implica que la tasa de agregación de nuevos miembros crece normalmente un 8,5%, pero en virtud de esa ecuación algorítmica que ‘recomienda’ trepa al 19,9%, y en la página “We are Q”, el crecimiento ‘por recomendación’ del algoritmo de Facebook, fue del 60%. Esa página tenía 24.000 seguidores en febrero 2020 y pasó a 38.000, a pesar de que en 3 meses no postearon nada. Un monstruo sin cabeza.


Le guste o no a los Republicanos, QAnon se ha alojado bajo ese paraguas.

Los sectarios de Q pusieron en la lista de satánicos a Hillary Clinton, pero también a Barack Obama, al multimillonario y cabeza de fondos buitre George Soros, al Dalai Lama, al Papa Francisco, y a muchas figuras del espectáculo como Tom Hanks, Ellen DeGeneres y Oprah Winfrey. Pero también afirman -después del episodio de la pizzería-, que a los niños que secuestran los venden y despachan en los muebles que vende el sitio online Wayfair…El New York Times consigna que buena parte de los posteos en las redes Q acusan a esas figuras públicas no solo de manejar las redes de pedofilia, sino también de matar y comer a sus víctimas a fin de extraer un químico de su sangre, que les daría longevidad.

Tomamos del NYTimes un fragmento donde aparece una de las revelaciones (Q drops) de QAnon, de septiembre 2018, y qué significan:

PANIC IN DC

[LL] talking = TRUTH reveal TARMAC [BC]?

[LL] talking = TRUTH reveal COMEY HRC EMAIL CASE?

[LL] talking = TRUTH reveal HUSSEIN instructions re: HRC EMAIL CASE?

[LL] talking = TRUTH reveal BRENNAN NO NAME COORD TO FRAME POTUS?……………..FISA = START

FISA BRINGS DOWN THE HOUSE.WHEN DO BIRDS SING?

Q


Traducido, significa: “LL” (Loretta Lynch, la ex procuradora general de Obama), “BC” (es Bill Clinton), “HRC” (Hillary Rodham Clinton), y “HUSSEIN” (es Barack Obama). También están las referencias a John Brennan, ex director general de la CIA, luego está la sigla FISA (que responde a Foreign Intelligence Surveillance Act), y “POTUS”, que es President of the United States, como siempre se lo ha resumido, y en este caso refiere a Trump.

Twitter no le va a la zaga. Debieron eliminar 7.000 cuentas QAnon, pero quedaron muchas más. Tal vez otras 150.000. Cuando Twitter hizo esa movida entraron en pánico y empezaron a cambiar las cuentas a CueAnon, o QANöN. Nuevamente, el algoritmo ciego

En 2019, el FBI definió a esta centuria amorfa como un potencial problema de terrorismo interno debido a su constante patrocinio de la violencia.

El débil tul que separa la realidad material de la virtualidad, aun siendo débil, existe. Para algunos puede ser un juego de provocación acrecentado en la cuarentena...

Pero mientras todo eso transcurre 24/7 en las redes, funcionarios de Trump y el propio presidente re-envía o aprueba mensajes de QAnon. El 19 de agosto en una conferencia de prensa en la Casa Blanca tuvo la ocasión de desligarse del grupo virtual que el propio FBI investiga. Pero los llamó ‘patriotas’: “Si puedo ayudar al mundo lo haré, y es lo que hago. Estamos salvando al mundo de la filosofía de ultra izquierda que va a destruir el país, y cuando caiga este país, con él caerá el mundo”, dijo Trump. De ese modo, la vanguardia de la regresión, recibió la máxima bendición.

Y no solo eso, sino que sus promotores son invitados a la Casa Blanca. El jefe de prensa para redes sociales de Trump, Dan Scavino, postea historietas de un abierto militante de QAnon, como Ben Garrison, y el hijo del presidente, Eric, hace poco posteó una “Q” gigante.


General (RE) Michael Flynn - Q anon

El ex asesor de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn se fotografió con su familia haciendo un juramento pro-QAnon (una suerte de AVOMPLA del PRT argentino pero en la versión norteamericana WWG1WGA - “Where we go one, we go all”, o sea ‘Donde vaya uno, vamos todos’).


carta Flynn

Un seguidor de ‘Q’ del estado de Oregon, quien comparó a ‘Q’ con Jesús, logró la nominación al Senado para estas elecciones, y es conocido el caso de una rubia armada con metralla del estado de Georgia (Marjorie Taylor Greene), militante Republicana, que no solo ganó la nominación sino que con seguridad estará en el Congreso. Su lema fue simple y directo: “Save America. Stop Socialism”. Como por descuido, el jefe del sindicato de la policía de Nueva York, apareció en la televisión con un tazón con el signo QAnon; y como no encontró otro slogan de campaña (¿casualmente?) el partido Republicano de Texas tomó prestado una de las frases célebres de QAnon (“We Are the Storm”) y movilizó a sus votantes para que envíen mensajes bajo el lema “Text STORM2020 for updates”.

QAnon en el Citigroup

Y los tentáculos rizomáticos (como el mapa de las redes de redes de QAnon) llegan hasta el Citigroup. El 10 de septiembre el sitio web de chequeo de información Logically publicó una noticia que dejó paralizado a un sector de las altas finanzas. El vicepresidente del grupo Citi, Jason Gelinas, era “NJ Man”, el hombre detrás de la conspiración QAnon en el mapa Qmap.pub, que prontamente quitaron de las redes. Todo tan evidente que el teléfono de su casa en New Jersey era el registrado por la firma Patriot Platforms, para desarrollar el sitio Qmap.pub. El tesón del sitio wallstreetonparade.com localizó un portal web en francés, DisSept.com que llevaba directamente al sitio QAnon regenteado por ese funcionario de alto rango del Citigroup (NdeR: Dis =10 Sept=7, es 17, y Q es la decimoséptima letra del alfabeto, y el alias que reemplaza a ‘Q’). Gelinas pidió su retiro, aunque la comidilla siguió, dado que el Citi fue el banco que mayor cantidad de préstamos y salvatajes recibió tanto de Bill Clinton como de Barack Obama, y Jason Gelinas tenía una larga carrera en la institución. ¿Cómo sería eso de que los demócratas son ‘el poder en las sombras’ que secuestran y comen niños, pero salvan a uno de los 5 bancos más poderosos del mundo en el cual él trabaja, y que además el Citi fue el mayor aportante a la campaña electoral de Hillary para el senado en 2006?


QAnon-8kun-map

Haciéndose el distraído, Eric Trump en una entrevista en el ‘trumpísimo’ canal de noticias Fox News declaró “Q puede sonar a algo medio loco por lo del asunto de la pizzería o de Wayfair, pero han descubierto muchas cosas del estado en las sombras”.


También en este corto año, más precisamente el 11 de junio, ocurrió uno de los hechos más incalificables de la saga inspirada por QAnon...de los tantos. Uno de los teóricos de las milicias QAnon, llamado Alpalus Slyman, de 29 años, apretó el acelerador y puso su minivan Honda Odyssey a 180 kilómetros por hora de velocidad, con sus 5 pequeños hijos sentados atrás, que gritaban desesperados. Escapaba de un control policial entre los estados de Massachusetts y New Hampshire, al grito de “Donald Trump, necesito un milagro o algo” y “QAnon, help me. QAnon, help me!”. Todo grabado en vivo. Slyman estaba convencido, a partir de un video publicado en un canal de YouTube, operado por uno de los promotores de ‘Q’, (un tal Timothy Charles Holmseth), que hay una agencia secreta denominada PPTF- Pentagon Pedophile Task Force, algo así como Grupo Operativo Pedófilo del Pentágono, cuya misión sería...¡secuestrar niños para que gente como Hillary Clinton se los coma! Las balas policiales a los neumáticos de la minivan lograron frenar el vehículo que chocó contra un poste, sin que hubiera heridos.

Antes, en 2018, un hombre de 32 años, veterano del ejército, había cruzado un camión blindado y con armamentos en el puente de un dique de una represa en el estado de Nevada, reclamando que se publique un informe donde se analizaban los mails de Hillary Clinton, y que supuestamente explicarían la verdad de ‘la conspiración’. Otro soldado ‘Q’.

La singularidad conspirativa

Anna Merlan, en un extenso y meduloso artículo publicado en VICE sostiene: “No es solo QAnon. La presión que se vive en esta devastadora pandemia y, a la vez, la rebelión contra la brutalidad policial e injusticia racial, chocan a una velocidad tremenda, y aceleraron algo que se viene dando durante años. Es lo que llamo la singularidad conspirativa: el lugar donde diversas comunidades conspirativas se juntan y mezclan, y termina siendo de una densidad inimaginable.

En ese marco, los teóricos conspirativos de los OVNI y los fanáticos QAnon se convierten en promotores de beber una solución que contiene lavandina, impulsada por los anti-vacunas. Los grupos QAnon y los grupos ‘Reabran América’ vienen impulsando Plandemic, una película tipo video clip que compacta todos los puntos conspirativos sobre las causas y la expansión del COVID. El grupo anti-vacunas californiano Freedom Angels es uno de los tantos que se sumó a la oleada anti-cuarentena con la misma retórica del movimiento Patriot (NdeR: los Patriot son centurias armadas, grupos de choque masculinos altamente visibles contra las protestas del Black Life Matters). Los Patriot afirman: “quedarse en casa es una tiranía, y nosotros, los Patriotas, somos el nuevo movimiento por los derechos civiles”. Fueron ellos los que impulsaron la quema masiva de barbijos y tapabocas el 4 de julio, el Día de la Independencia, con el lema “Únase a millones de americanos que le van a demostrar a los gobernadores demócratas y todas las ratas del estado en las sombras cómo nos sentimos con sus órdenes, dictámenes y mandatos de usar bozales”.



A cuatro semanas de las elecciones, el Congreso decidió urgir al FBI y a las agencias de Inteligencia a focalizarse en los peligros que entrañan los grupos conspirativos que crecieron exponencialmente en 2020. Si bien la resolución aprobada el 2 de octubre contra el movimiento QAnon (indudablemente, pro-Trump) fue aprobada casi por unanimidad -225 Demócratas y 146 Republicanos-, hubo 18 votos en contra. 17 Republicanos, mayoritariamente de los estados del Sur, y 1 Libertario.

Este martes 3 de noviembre, 4 años después de toda esa ‘broma’, hay 81 candidatos QAnon que se presentan para el Congreso, algunos para el Senado, y otros para la Cámara de Representantes, y al menos 24 tienen chances reales de ocupar una banca.

¿Y qué, si Trump pierde? ¿Todas las fake-news, y el cóctel de centurias armadas, grupos Antifa, policías ultraviolentos y vanguardias regresivas se van a esfumar?

Esa pregunta fue tomada por muy diversos analistas. La mayoría teme que Donald Trump no reconozca el resultado, o que objete el recuento, o que impugne los votos recibidos por correo, y que todo termine en la Corte Suprema donde, en un verdadero operativo comando, acaban de nombrar a una jueza, con lo cual los jueces conservadores ahora son 6 y los liberales 3. Cualquier resolución no solo demoraría, sino que tiene final abierto. Y eso es parte del legado de Trump.

Adam Maida - Intelligencer

Pero si Trump pierde, reconozca o no el resultado, hay algo, un sustrato nuevo, en los Estados Unidos del siglo XXI.


Jonathan Chait, un analista político de New York Magazine, que cubre regularmente la arena política de Washington, sostiene en su último editorial:

“La elección 2020 es la primera desde 1864 en la cual lo que está en juego es la propia democracia. La reeleción de Donald Trump, impensable pero terriblemente posible, llevaría a los Estados Unidos de América hacia una oligarquía… ‘Democracia’ es un concepto radical, especialmente en una sociedad desigual como la nuestra. La tensión entre un sistema económico donde el poder está concentrado en unas pocas manos, y un sistema político en el que el poder se distribuye por partes equitativas, pone en alerta a las fuerzas políticas alineadas con los ricos...Trump encontró palancas gubernamentales para presionar a empresas para amplificar su propaganda o amordazar a sus críticos. Está el caso de CNN a la que investigó por la fusión con una empresa relacionada, o el Washington Post, al que amenazó con subir el precio de los envíos postales, y negó un lucrativo contrato para Amazon con una nube de datos operada por los militares (NdeR: el dueño de Amazon es el dueño también del Washington Post). También Trump amenazó con investigar o intervenir empresas tecnológicas, enfurecido porque a su criterio tiene demasiados liberales.

La mayoría de sus víctimas resistieron las amenazas bajo la premisa racional de que debían esperar a que termine su mandato. Lo cierto es que si gana, la resistencia probablemente se volatilice...Si la democracia sobrevive relativamente indemne, será porque Trump perdió, no porque el sistema ‘funcionó’…

El movimiento conservador cree que la libertad -definida básicamente como un gobierno mínimo sin impuestos punitivos a los ricos- importa más que la democracia, y que la democracia amenaza la libertad, porque permitiría a los muchos robarle a los pocos. Uno de los líderes conservadores del Senado, Mike Lee, que en 2016 había mostrado su disgusto con Trump, twiteó con claridad qué devino totalmente banal para la derecha: “No somos una democracia”, dijo. “La democracia no es nuestro objetivo; la libertad, la paz, la prosperidad lo son. Queremos que la condición humana florezca. Darle entidad a la democracia puede frustrar eso”.

...el 3 de noviembre es una rampa que desvía el camino hacia un destino diferente: la oligarquía. Pero Trump gane o pierda, la evolución de los Republicanos hacia el autoritarismo continuará. Incluso si termina la presidencia en un completo repudio, Trump le dio a su partido algo que nunca tuvo: actuar como un déspota, hace bullying a sus rivales, criminalizar a cualquiera que lo desafía, violar las leyes sin la menor impunidad. Ahora que saben que gusto tiene, van a querer más”.

Strike - Artwork by Hank Willis Thomas.

* Darío Bursztyn - periodista y sociólogo - Buenos Aires- Argentina - Noviembre 2020


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