LAS CESANTÍAS LE MOJARON LA PÓLVORA A FABRICACIONES MILITARES

¿Es necesaria una empresa nacional para fabricar armas? O mejor aún, ¿por qué y para qué un país precisa armas, balas y pertrechos militares?
Sin poner sobre la mesa estas preguntas elementales no se puede ni entender ni poner en contexto el proceso de desguace que se inició a partir de diciembre de 2015 con la empresa Fabricaciones Militares.

La República Argentina tiene un Ejército, una Marina, una Fuerza Aérea, fuerzas de seguridad y policías. Sin armas y sin municiones, sin provisiones y todo tipo de instrumentos para esos uniformados, no pueden prestar su servicio. Si el país tiene o no hipótesis de conflicto externo, si cambió el paradigma de la Doctrina de Seguridad que identificaba a los movimientos sociales y políticos internos como el enemigo, o cómo se combate el avance del poder narco en el territorio, es otro debate. Tal vez anterior, básico, imprescindible, pero no es lo que está en debate. La sociedad no lo tiene en debate. Y en consecuencia, las Fuerzas existen y hay que aprovisionarlas: lo que no se produzca, se importa. Y de dónde se importe marca un enorme rompecabezas de qué alianzas se tejen, y en qué niveles. El universo de los fabricantes de armas, pertrechos y municiones tiene agujeros negros y traficantes de todo color. Si Argentina tiene que importarlos para sus uniformados -como le ocurre a cualquier otro país del mundo más o menos periférico- debe pagar con algo más que dinero para acceder a esos productos.

Fabricaciones Militares (FM) tiene 4 plantas o fábricas importantes: Río Tercero y Villa María (en la provincia de Córdoba); Fray Luis Beltrán (provincia de Santa Fe); Azul (provincia de Buenos Aires) y una menor en Jáchal (provincia de San Juan). En diciembre de 2011 se decidió que el interventor en FM fuera Santiago Rodríguez, un licenciado en Economía con posgrados en Desarrollo Económico y Políticas Industriales. La asunción de Rodríguez en reemplazo de Arturo Puricelli fue un bálsamo para un sector de la empresa, que afrontaba una evidente descoordinación entre sus plantas y de sus sistemas.

A primera vista lo que frenó la gestión de Santiago Juan Rodríguez fue el desguace de FM, que venía con sentencia de muerte en suspenso desde el desastre ocurrido en noviembre de 1995 en Río Tercero durante el menemismo. En tanto que empresa nacional estatal, FM vivió a su manera un proceso similar al de Ferrocarriles Argentinos: pareciera que todos los esfuerzos estuvieron puestos durante 20 años en que no fuera eficaz, a una errática política con puntos altos y bajos sin objetivos claros; a perder y expulsar recursos humanos de entre 35 y 50 años, a desacreditar los saberes aprendidos durante décadas. Un crimen de estado que comenzó en 1988 y alimentó grandes negocios.

¿Qué produce cada planta?

En Río Tercero (dirigida por el coronel Gustavo Russo, ingeniero) está el desarrollo metalmecánico y de químicos. Allí se produce, por ejemplo, ácido nítrico (negocio redituable y superavitario). Trabaja en asociación con la compañía Atanor de la cual FM fue propietaria en un tercio desde 1944 hasta 1988 cuando el Estado privatizó su participación por decisión de Horacio Jaunarena, ex ministro de Defensa del gobierno de Raúl Alfonsín, y con Petroquímica Río Tercero, originalmente estatal desde 1947 hasta 1989 cuando la ley 23.696 de Emergencia Económica del ex presidente Menem la privatizó. La Petroquímica, digamos, resultó ilesa en la explosión de 1995 y sobre este hecho se han tejido las más diversas hipótesis, entre ellas, que pertenecía el grupo Moneta y que la explosión no debía rozarla.

Vagón-Tolva

En la unidad de Río Tercero, FM tiene uno de los más avanzados laboratorios de medición de dimensiones y temperaturas del Cono Sur.

En esa planta se desarrollaron los vagones-tolva para el Tren Belgrano Cargas.

En Villa María se produce nitroglicerina, elemento esencial para la pólvora y los explosivos, y en esta planta cordobesa hay avanzados laboratorios de ensayos de masa (balanzas) y balísticos.

En Azul (al igual que la de Villa María, dirigida por ingenieros civiles de carrera), se producen explosivos.

En Fray Luis Beltrán (dirigida por un militar, el coronel Waldemar Vizzo) se fabrican municiones y chalecos antibala, y en la unidad de Jáchal los explosivos que se constituyen en insumo fundamental para las mineras de toda la Cordillera.

La gestión de Rodríguez incorporó ingenieros civiles a la dirección y profesionales en la estructura general. Para coordinar toda la producción militar se desarrollaron las áreas de Inversiones, de Calidad, de Planeamiento y nuevos negocios, de Transparencia y de Comunicación. 200 personas: en un 65% profesionales.

Planeamiento para el control de gestión, para el desarrollo de nuevos productos o de nuevas líneas de productos y para analizar el mercado.

Transparencia (a cargo de un ex integrante de Poder Ciudadano) para analizar las compras, para revisar incompatibilidades de cargos.

Inversiones para planificar con cada unidad y en conjunto lo necesario para el desarrollo y a su vez, de la mano de Calidad, renovar el equipamiento, avanzar en la Normatización internacional de instrumental y procesos, mantener un equipo de auditores internos de los sistemas de gestión, homologar con ADIMRA (Asociación Industriales Metalúrgicos de la República Argentina) o el INTI instrumentos y laboratorios para prestar servicios entre las propias fábricas, a otros organismos estatales y además servicios rentados a la industria privada.

La Emergencia en Seguridad que decretó el gobierno de Mauricio Macri el 21 de enero de 2016 abre una compuerta temeraria, o una caja de Pandora de la que pueden salir todos los males y (como reza la mitología griega) quedar guardada solamente la esperanza. Para hacer frente a las necesidades de las fuerzas, habrá que importar de cualquier lugar (¿de cualquier lugar?), sin licitación previa, y sin control. Por eso y para eso está la Emergencia.

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Fabricaciones Militares, por ejemplo, tuvo a cargo la dirección del proyecto de construcción de radares primarios (ya hay 4 instalados) en donde intervino el INVAP, empresa estatal encargada de fabricar y poner en el espacio los satélites de comunicaciones y geoestacionarios ARSAT 1 y ARSAT 2, y que también construyó 22 radares secundarios. Pero si el proyecto no continúa, o se pone en el freezer, habrá que comprar radares.

En ese sentido, el desmantelamiento de la Empresa tal como lo instrumentó su interventor Héctor Lostri, hasta diciembre funcionario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y nombrado en simultáneo como subsecretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, representa una verdadera “limpieza". Pero no de cualquier tipo.

Se ha desmantelado la coordinación de la producción en la Sede Central; se ha desmantelado el área Seguridad y Salud ocupacional con la intención de tercerizarla a manos de empresas privadas; se ha desmantelado el área Calidad; al igual que el área Planeamiento y el área Comunicación.

140

En total, y hasta la fecha, 142 despidos: de ellos 38 ingenieros con expertise en la industria, maestrías y postítulos.

Llamativamente, no quedó ninguno con apellido judío. Al compás de los despidos de los ingenieros especialistas, la intervención sumó 20 abogados a la estructura de FM.

 

Si bien arrecian las desmentidas en torno a la paralización de la fabricación de los imponentes vagones-tolva diseñados y probados por Fabricaciones Militares para el tren Belgrano Cargas, el licenciado en economía Martín Harraca ( despedido ex jefe de la Unidad de Planeamiento y Control de Gestión de FM), sintetizó algunas de las explicaciones recibidas de la Intervención para los proyectos emblemáticos de los últimos 6 años: “es mejor comprar radares que desarrollarlos”, “los vagones son antieconómicos”, “las plantas nuevas son un costo hundido que nunca se va a recuperar”.

En un reciente acto solidario con los trabajadores despedidos, el director del Instituto para la Producción Popular (IPP), ex titular del INTI Ingeniero Enrique Mario Martínez se preguntó: “El ministro de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, que pretende una supuesta continuidad con su gestión anterior ¿no tiene nada para decir de este desmantelamiento que afecta a su área?”

“El presidente de YPF, Ingeniero Miguel Gallucio, que pretende llevar una gerencia al estilo del mundo desarrollado ¿no tiene nada para decir sobre el desmantelamiento de la fabricación de vagones por los que YPF transporta el petróleo?”

“La empresa Techint, cuyo 25% está a manos del Estado, ¿no tiene nada para decir sobre la pérdida de mercado que le significa está maniobra?”

“Los gobernadores de las provincias mineras, cuya producción se transporta en vagones, ¿tampoco tienen nada para decir?”.

1 comentario

  1. Dora Giannoni 24 febrero, 2016 at 17:04 Responder

    Excelente análisis. De esta manera debería analizarse cada una de las medidas tomadas por el gobierno de derecha que lo que intenta es destruir todos los avances en ciencia y tecnología que hacen a nuestra soberanía e independencia y contribuyen a ser cada vez más colonias dependientes de las compras que ocasionarán más gastos y que seguramente se harán sin llamados a concurso y sin que el pueblo se entere.

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