LA ZAPATILLA PERDIDA

La fabricación de calzado en Argentina comprende 3 mil fábricas y unos 85 mil empleos. Una parte de ese conjunto es directo y el resto indirecto, proveedores. El cierre de importaciones en unos países y en simultáneo la apertura de importaciones en Argentina no sólo marcan un desajuste. Aquí provocan suspensiones, vacaciones anticipadas y despidos.

La irrupción de la nueva agenda proteccionista por parte de Donald Trump, así como su movimiento sísmico para hacer caer el Tratado del Pacifico y hasta los dardos en contra del Tratado NAFTA de libre comercio que Estados Unidos tiene vigente con México y Canadá, pone en debate las posibilidades de unas relaciones comerciales multipolares más equilibradas. Si Trump y la economía norteamericana se van a beneficiar de esta oclusión es un asunto a analizar. Sí es seguro que intentara imponer condiciones a los países proveedores, a la vieja usanza neocolonial, a través de los anunciados "acuerdos bilaterales de mutuo beneficio”, los cuales como ha sido siempre serán de notorio beneficio para las corporaciones estadounidenses.

¿Como repercute esta política en las otras economías centrales? Porque en este tablero mundial hay varias centralidades y varias periferias. Así,  Alemania es el centro en Europa y varias economías europeas son su periferia. Lo mismo sucede con Rusia y un conjunto de países cercanos, particularmente de Asia Central y ex soviético. En América Latina, la economía central es Brasil, y en mayor o menor medida los otros países giran alrededor. Argentina, aun siendo la mayor economía sudamericana después de Brasil, es periferia. Es  Brasil-dependiente. El volumen de exportaciones hacia ese país ha venido significando durante mas de 12 años, como mínimo, el 22 por ciento del total de los envíos, con porcentajes aún mayores dependiendo de los rubros. Para hablar de Argentina y su industria es necesario hablar de Brasil. Para entender el giro hacia la desocupación fabril en Argentina hay que ver qué hace el vecino con su industria y sus precios. Precisamente la batalla al interior del Brasil entre los sectores agroexportadores y agroindustriales, versus la industria manufacturera tradicional agrupada (mayormente) en la FIESP,  versus las finanzas, dieron por resultado el derrumbe de la economía local y también del modelo neodesarrollista del PT. Brasil vive una suerte de pax americana y reacomodamiento, pero con una evidente preeminencia del financiariado y su entrelazamiento con la agroindustria, en detrimento de las industrias manufactureras. De ahí el aumento del desempleo, de ahí el deterioro de la vida en las ciudades. La situación de quiebra de varios municipios es resultado de esto. Rio no solo esta en quiebra por los Juegos Olímpicos, ni Brasil tiene municipios en quiebra solamente por el Mundial de Fútbol. La votación del congelamiento del Presupuesto (aunque naufrague a corto plazo) también va de la mano con esa batalla en el tejido productivo del Brasil. Es sabido que ni el impulso financiero atado al gran capital internacional, ni las agroindustrias precisan mano de obra. La población sobra, el Estado intermediario-inclusivo keynesiano sobra…el golpe fue consumado y la re-reconversión está en marcha.

Pero todo eso no implica, naturalmente, que la industria de bienes del Brasil esté muerta. Sigue siendo de una potencia descomunal, y si su poderoso mercado de consumo interno está en terapia intermedia, sus esfuerzos por sostenerse vía exportaciones es una salida ineludible.

Alta tecnología con alta productividad, y salarios intermedios entre el plafón del Sudeste asiático y los “altos costos laborales” de la Argentina, le permiten a los industriales brasileños salir a competir.

Esta semblanza es solo el preámbulo para entender por qué la industria del calzado de la Argentina ha comenzado a morir.

A comienzos de enero de 2016, ni bien asumió la administración Macri-Prat Gay-Cabrera, la Cámara de la Industria del Calzado se congratulaba del récord de producción nacional en 2015. El sector había logrado 125 millones de pares, por encima de los 120 millones de pares que había producido en 2012, 2013 y 2014.

Brasil, tercera potencia mundial en el rubro, produjo ese mismo año 855 millones de pares, de los cuales mas de 780 eran para consumo interno.

El secretario de la Cámara de la Industria del Calzado, Horacio Moschetto, decía a la Agencia de noticias  Telam que 2015 fue un año de crecimiento…récord para la actividad y un crecimiento de poco menos del 5 por ciento respecto al año anterior.

"Las importaciones durante 2015 alcanzaron los 21 millones de pares, lo que permitió complementar la oferta de calzado en el mercado local sin afectar el desarrollo de una industria integrada por 3.000 fabricantes y que emplea a 85.000 personas en todo el país”.
Sin embargo, a meses de iniciado el 2016, se conocía el despido de 63 personas en el taller Weingart-Arzer del pueblo Santa Trinidad, de Coronel Suárez. El legislador bonaerense Ricardo Moccero afirmaba que en enero de 2016 se había abierto la importación, y que entre ese mes y junio ya se había superado el total importado de todo el año 2015. El gremio Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, UTICRA, seccional Córdoba, denunció el 2 de noviembre que se habían producido 400 despidos en el sector. El 20 por ciento de los 2 mil operarios que la actividad tenía en la provincia en 2015. Se trata de 127 establecimientos que para fines de octubre quedaron con 1.600 puestos laborales directos y cinco mil indirectos. Según el Secretario general del Sindicato, Horacio Heredia, las importaciones aumentaron un 40 por ciento en septiembre 2016 con respecto al año anterior, principalmente de China y de Brasil, algo así como 15,3 millones de pares antes, y 21 millones de pares ahora. Heredia advertía: “muchas fábricas comenzaron a adelantar desde octubre las vacaciones, lo que hace temer que en enero y febrero puedan producirse más despidos, ya que hay una baja estacional de la actividad”.

Un mes más tarde, Herzo SA, una fábrica ubicada en Concarán, a 150 kilómetros de la capital de San Luis, anunciaba su cierre, con el consiguiente despido de 200 trabajadores. El apoderado de la empresa afirmaba el 29 de noviembre de 2016 “esta es una decisión difícil luego de más de 30 años de trayectoria en el mercado del calzado y los accesorios deportivos”. La Agencia nacional de noticias Telam reportaba que los motivos son “la situación del mercado argentino”. Herzo SA era proveedor de calzado para Puma. En junio había desmentido el cierre, pero se concretó.

También en octubre, en pleno segundo semestre, la fábrica de calzado Wyler's de Alcorta, provincia de Santa Fe, despidió a 34 trabajadores, y el sindicato del Calzado de Rosario reportaba despidos en la firma Maincal, de la localidad de Pérez, y una preocupante baja en la producción de calzado de Pirri y Over, ubicadas en la localidad de Acebal. En todos los casos, la merma en las ventas del 40 por ciento por la caída del poder adquisitivo y la suba de las importaciones fueron los argumentos.

Alpargatas, bajo control brasileño desde hace más de una década, anunció en la primera quincena de enero 2017 el cierre de su planta fabril en Villa Mercedes, San Luis, donde produce zapatillas, y también de la línea de producción de calzado en la planta de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires. Son 150 despidos de trabajadores que en esa empresa producían las marcas Topper, Mizuno y Rueda.



EL COSTO ARGENTINO


En medio del vendaval importador, una marea de clase media nacional cruzó todas las fronteras posibles durante 2016 y lo que va de 2017 para hacer sus compras “baratas”. Miami que no produce ni mayonesa, Chile que no fabrica calzados aunque tiene cueros, Nueva York, Montevideo, Estambul…los destinos más diversos para zafar del “costo argentino”.

Yamp Industrial SA es una fábrica de calzados que nació en el año 2010 como una "respuesta" al plan de sustitución de importaciones. El 6 de febrero de 2017 antes de las 10 a.m., el dueño de Yamp SA, una pyme productora de calzado “no-marca” y zapatillas encargadas por otras marcas, anunció que “la cosa no da para más”, y que había hecho la presentación por quiebra en el Ministerio.

50 empleados que iban al ex predio de La Cantábrica en el partido de Morón. Ya no. 


¿Cuánto es el tan cuestionado “costo argentino”, o sea, el salario de un trabajador? El promedio salarial de Yamp SA, que venía produciendo para Reef, Levis, Wilson, Penguin, entre otras, es de 12 mil pesos. Los aportes patronales, el aporte sindical, y todo ese conjunto de “salario indirecto no percibido en mano”, llevan el “costo argentino” para cada uno de esos 50 empleados a unos 23 mil pesos. Traducido: cobran 750 dolares en mano, 34 dolares por día. Mucho si se compara con los 175 dolares al mes que cobran en Vietnam o en China. Poco cuando un kilogramo de queso o de carne cuesta U$S 7,50.

El conjunto de las Cámaras y empresas pequeñas y medianas advirtieron durante 2016 que el aumento en la tarifa de la energía eléctrica y la del servicio de agua comenzaba a tornar inviable cualquier proyecto productivo.

En 2015 Yamp SA pagaba 9 mil pesos de luz para sostener el trabajo de 50 empleados y producir, por ejemplo, 30 mil pares de zapatillas al mes para Reef. En enero 2017 esos 9 mil se convirtieron en 200 mil, porque -como bien explicó el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, había que “sincerar los precios”.

Las fuentes consultadas afirman que los propietarios de Yamp bajaron el pulgar la segunda quincena de enero, acuciados por la falta de pedidos de sus habituales clientes y por el ingreso desde Brasil de 64 millones de pares de zapatillas (Nike, Topper, entre otras). En un solo mes, el 20 por ciento del total de calzado deportivo que consume la Argentina en un año.

Los obreros especializados a los que preguntamos si podían buscar una oportunidad en otra empresa productora de calzado sonrieron piadosamente y respondieron: “si conseguimos un auto, nos metemos en Uber de taxista porque la industria está liquidada”.♦♦

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