BICHOS BUENOS

La relación evidente entre las plantas y los árboles y la vida de los insectos y otras especies polinizadoras pareciera haberse vuelto invisible. Un saber de manual escolar que podría decir “las abejas al libar las flores desparraman...”

Marzo 2018 marca una fecha trágica para el ecosistema del valle Traslasierra, en la provincia de Córdoba, y sus consecuencias indudablemente afectarán no sólo a esa zona sino que los efectos bien podrán sentirse -de modo lento y casi imperceptible- en varios otros lugares.

La noticia concreta es que millones de abejas murieron en un sector de aproximadamente 30 kilómetros, que va del cruce a La Paz y la ruta 148.

72 millones de abejas muertas.

Según Infocampo, “el Consejo para la Agricultura Familiar Campesina (CAFC) de Traslasierra convocó a una reunión de la que participaron miembros del Ministerio de Agroindustria de la Nación, de Agricultura de Córdoba, del SENASA, INTA y productores afectados. Se llegó a la conclusión de que el motivo para que hubiera 72 millones de abejas muertas fue la “aplicación de pesticidas” adonde hay un lote con barbecho que contaba con mucha floración altamente melífera (Nabo, Mostacilla, etc.), que sería la única oferta floral en la zona, en esta época del año”, explicaron desde la entidad cordobesa.

Por otro lado, remarcaron que desde el área de Fiscalización del Ministerio de Agricultura de Córdoba “ya se ha intimado a los productores agrícolas de la zona para que presenten las recetas fitosanitarias donde conste la aplicación de algún tipo agroquímico, debiéndose esperar los plazos legales para la respuesta”.

Dwergblauwtje Cupido minimus

La novela (de terror) de los pesticidas no tiene fin.

Dave Goulson, profesor de la Universidad de Sussex, coautor de un nuevo estudio sobre insectos en Europa, afirmó que estamos "en camino hacia el Armagedón ecológico" porque "si perdemos los insectos, todo colapsará".

El estudio que hicieron durante 25 años, que rastrea insectos voladores recolectados en reservas naturales en toda Alemania, encontró que la biomasa total de estos insectos disminuyó en un asombroso 76%. Las razones del declive no son del todo claras, y solo se recolectaron insectos voladores, por lo que se desconoce el destino de los insectos rastreros, pero los científicos sospechan que hay dos culpables principales: el uso de pesticidas y la falta de hábitat en los alrededores tierras de cultivo.

Los insectos son los ejes principales de muchos ecosistemas:

  • Alrededor del 60 por ciento de las aves dependen de ellos para obtener alimentos.

  • Alrededor del 80 por ciento de las plantas silvestres dependen de ellos para la polinización.

Si desaparecen, los ecosistemas en todas partes colapsarán. Pero también, los insectos son el grupo de animales más diverso y numeroso del planeta. Si están en problemas, todos estamos en problemas. El planeta no puede sobrevivir sin insectos, ya que son fundamentales para la polinización de nuestros alimentos y son en sí mismos una fuente de alimento para muchos peces, aves y reptiles. Los insectos también son carroñeros de la naturaleza y aireadores del suelo.

¿Qué hay detrás de la caída de los insectos?, se pregunta un editorialista del NYTimes que consultó al equipo de la Universidad de Sussex. “ Es probable que los contaminantes y pesticidas sean un problema. Los neonicotinoides, los insecticidas más populares del mundo, pueden mezclarse con las abejas de muchas maneras, afectando su memoria, confundiendo sus habilidades espaciales y evitando que encuentren alimentos”.

Hay pasos probados que podrían tomarse ahora para ayudar a frenar esta disminución. Las zonas de amortiguamiento de flores silvestres y las plantas nativas alrededor de los campos de los monocultivos pueden ayudar, al igual que las prácticas agrícolas que respetan la biodiversidad y reducen o eliminan el uso de pesticidas y herbicidas”.

La revista claves21.com.ar premió en su concurso sobre periodismo ecológico un trabajo de Monica Pelliccia, Daniela Frechero y Adelina Zarlenga, donde resaltan un dato apabullante: los polinizadores aportan 235.000 millones de dólares a la economía mundial, según la Plataforma Intergubernamental de Servicios de Biodiversidad y Ecosistemas (IPBES), pero “los zumbidos de las abejas parecen estar apagándose. Desde 2006 en Europa y Estados Unidos desapareció más de un tercio de su población, mortalidad que se repite año tras año. Las abejas llevan en las alas mucho más que miel. El trabajo de la polinización es la faceta menos conocida de su labor. De flor en flor vuelan transportando el polen que da vida al 75% de los cultivos mundiales. Los sabores de nuestras comidas y, sobretodo, los beneficios nutricionales de frutas y verduras, dependen en gran parte de sus zumbidos”.

En una parte del estudio, evalúan la situación en el otro extremo del mundo, la India. “India está viviendo un proceso de pérdida de sus polinizadores” declara Parthib Basu, profesor de la Universidad de Kolkata. “Los dos principales factores que contribuyen a ello son la pérdida de hábitat natural y los pesticidas”. La India es el segundo productor mundial de frutas y hortalizas después de China y el 99% de su gran cosecha se destina para consumo interno. “En nuestro país, de los 160 millones de hectáreas cultivadas, 55 millones dependen de las abejas para la polinización” explica el profesor Shashidhar Viraktamath, de la Universidad de Bangalore, “esto quiere decir que más de un tercio de nuestra comida se debe a estos servicios”.

La respuesta para salvar a las abejas (especialmente) se conoce como apicultura nómada. Cientos de apicultores norteamericanos trasladas sus colmenas de un estado a otro para evitar la mortandad, y lo mismo ocurre en Italia. Señalan Pelliccia, Frechero y Zarlenga, que un productor que reside a 300 kilómetros de Roma inició la apicultura nómada no solo para para producir diferentes tipos de mieles sino por una real necesidad: favorecer la producción de comida y proteger la salud de las abejas. “Giorgio relata que en 2008 hubo una gran mortalidad de estos insectos en Italia. El tratamiento con pesticidas, especialmente neocotinoides, que se realizaba sobre las semillas de maíz, provocaba la muerte de abejas o su desorientación, sin poder volver a las colmenas. A partir de ese año, el gobierno emprendió una suspensión cautelar de estas sustancias y se comenzó con investigaciones sobre el tema”.

Hablamos de Córdoba, de la India, de Bangladesh, de Italia, de Alemania, de Estados Unidos de América. El mundo entero está afectado por el uso de pesticidas que destrozan los ‘bichos’ polinizadores.

Lejos de exagerar o de ver fantasmas negacionistas como el planteo del presidente Donald Trump que se retiró de la Cumbre Climática y hasta niega las consecuencias del efecto invernadero, las investigadoras remarcan que “investigadores de la Universidad de Harvard, publicaron el año pasado un estudio en la revista médica The Lancet, sobre las posibles consecuencias nutricionales que podría conllevar la desaparición de los polinizadores. Entre ellas, 71 millones de personas podrían padecer malnutrición y carencias de vitamina A, mientras que otras 173 millones podrían sufrir escasez de ácido fólico. Ambos son micronutrientes claves para el bienestar de las personas”.

En el Jardín Botánico del INTA Castelar se creó un sendero para la observación y monitoreo de las mariposas, debido a su estrecha relación con las plantas y capacidad de reflejar las modificaciones del ambiente.

En diálogo con purochamuyo.com / Cuadernos de Crisis, Bárbara Pidal –investigadora del Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del INTA Castelar y una de las creadoras del sendero–, sostuvo que “las mariposas además de tener un atractivo especial por su vuelo y color así como por los maravillosos cambios que experimentan en su desarrollo, son excelentes bioindicadoras del estado de salud de los ecosistemas naturales”.

Una pregunta tan elemental como ese supuesto manual escolar que mencionábamos sería: ¿si las mariposas y otros bichos se mueren por los pesticidas y agroquímicos, por qué se siguen usando? Y más aún, ¿por qué siquiera es motivo de polémica que no deben usarse cerca de los ejidos urbanos o las escuelas rurales? No hay respuesta de los señores que manejan los agronegocios a escala mundial.

El 19 de abril, la Escuela Rural Nº10 del paraje Alta Vista, ubicada en el partido de Saavedra de la provincia de Buenos Aires, volvió a verse afectada por las consecuencias de los agrotóxicos. Es que en un campo lindante fumigaron y el veneno ingresó al establecimiento. Marcela Murguia, docente que trabaja en el lugar, contó a www.infocielo.com que “lamentablemente es algo que se repite. El año pasado empezaron en la parte de atrás de la escuela, a unos 50 metros, y después en el frente. Lo que pasa es que el viento acá es muy fuerte y el veneno termina entrando al colegio".

Unos días antes, el 16 de abril, llegó una respuesta para aquellos que se cruzan de brazos o abrazan la impotencia que instalan gigantes como Bayer que es la dueña mundial del Roundup (glifosato), el Concejo Deliberante de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú aprobó el proyecto enviado por el ejecutivo municipal para la prohibición del glifosato, en la que se hace hincapié en que éste es el herbicida de mayor uso en la agricultura a nivel mundial, empleado en, entre otros, campos destinados a la producción de soja transgénica.

A otra escala, el gobierno de Gran Bretaña presentó en enero 2018 un plan para cubrir el país de una costa a la otra de línea verde compuesta por 50 millones de árboles.


Las preguntas quedan en el aire. Como los bichos, indispensables.♦♦


Comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.