ASSANGE X BIFO BERARDI

¿POR QUÉ LO PERSIGUEN A JULIAN ASSANGE?

¿Cuál sería la culpa de la que lo acusan? ¿Por qué los poderosos de la tierra están tan furiosos con él y lo persiguen de modo implacable, al punto de aquella propuesta de la ‘democrática’ Hillary Clinton cuando dijo de utilizar un drone para asesinarlo?

La culpa de Julian Assange consiste en que se tomó en serio las palabras y los conceptos que son la base de la democracia liberal y de la cultura política occidental: verdad, transparencia y democracia.

O sea que más que violar las reglas fundamentales de la ética de la información, la prolongada agresión contra Assange es un acto de repugnante hipocresía.

La filosofía de Wikileaks y la aventura personal de Julian Assange se asientan en una inquebrantable confianza en la transparencia y eficacia de la información.

Esta es la fuerza de Wikileaks, y también su debilidad.

Sostengo que la confianza en la transparencia es el punto débil de Wikileaks porque no creo en la omnipotencia de la verdad. La relación entre los signos y la realidad se ha tornado muy confusa, y la mente colectiva está abrumada de un flujo de estímulos info-nerviosos, al límite que la transparencia sucumbe en la trampa del ruido blanco.

El mundo está cayendo en la oscuridad por exceso de luz.

La vieja edad de la oscuridad que los europeos llaman el Medioevo, era el efecto de una extrema disminución de las interacciones sociales: el reino del silencio.

La oscuridad de nuestro tiempo, en cambio, es el efecto de la proliferación ilimitada de fuentes de información y de flujos info-estimulantes, del brillo enceguecedor de inumerables pantallas. La capacidad de discriminación crítica y la decisión consciente están paralizadas, y prevalece la tormenta de mierda.

La censura, que en tiempos pasados era la característica esencial de los regímenes autoritarios, fue sustituida por una explosión semiótica que satura el espacio de la atención.

Dark Enlightenment -La Era de la Oscuridad es la fórmula que mejor captura la percepción difusa de la inminente extinción del proyecto humanista.

Poder y secreto

La acción de Wikileaks -irreprochable desde el punto de vista periodístico- se basa en la premisa de que el poder político-mediático se asienta en el secreto, y por eso,la verdad es subversiva, liberadora.

La acción de Wikileaks está inspirada en el principio de transparencia, y Julian Assange es perseguido porque pretendió revelar la verdad (sobre algunos bombardeos norteamericanos en Afganistán y otras muchísimas cosas).

Revelar el secreto, tornar transparente la acción del poder político y militar, es el non plus ultra de la democracia liberal.

Pero toda vez que la democracia liberal está extinguida, y su esencia desmoronada, la premisa de la que parte Wikileaks es filosóficamente discutible, e incluso a mi modo de ver, francamente equivocada.

Porque...¿qué es lo secreto? Es el contenido escondido a través de un acto de ocultamiento. En alguna parte está la verdad, escondida en un cajoncito. Si tenemos la llave y podemos abrir el cajoncito develaremos el secreto y revelaremos la verdad.

Pero el poder contemporáneo no se asienta más en el secreto.

No hay verdad alguna ni secreto oculto en un cajoncito.

En la ya pasada Modernidad el secreto jugaba un rol prominente en la elaboración de las estrategias de los poderes soberanos; el poder contemporáneo, por el contrario, se basa en la explosión de verdad, en la ilimitada inflación semiótica.

El secreto fue reemplazado por el enigma infinito de una tormenta de mierda.

Si el secreto es el resultado del ocultamiento de la verdad, el enigma se funda en la infinita complicación de la verdad, que escapa a toda decisión crítica.

En el reino de lo falso

En su carrera de activista mediático y denunciante Julian Assange ha desempeñado con una eficacia excepcional su misión de defensor de la verdad: denunció crímenes militares, la corrupción económica, las mentiras de los poderosos.

Pero al mismo tiempo, y tal vez contra sus propios intereses, devino un instrumento del Caos, que es el verdadero emperador del mundo contemporáneo.

El trasfondo cultural de Wikileaks es una ilusión puritana: el lenguaje es un instrumento de la verdad o de la mentira, y los enunciados pueden identificarse de manera categórica como verdaderos o falsos, correctos o incorrectos, buenos o malos.

Pero esta premisa no sirve para comprender el panorama psíquico y social contemporáneo.

La mera identificación de qué es verdadero y qué es falso puede producir efectos políticos nefastos. Por ejemplo, revelar los fraudes que ocurrieron en la campaña electoral 2016 del partido Demócrata en los Estados Unidos fue legítimo desde el punto de vista estrictamente moral. Pero el contexto político en el que se hizo la revelación transformó la verdad concreta en un servicio útil el Emperador de lo Falso, que es Donald Trump.

La adoración abstracta de la verdad puede conducir a efectos paradojales: en nombre de la pureza, Wikileaks fue utilizada por aquellos que buscan destruir las estructuras y las condiciones culturales de la civilización humana.

El panorama cultural de la sociedad semio-capitalista, invadida de innumerables flujos de info-estimulación, se puede describir como un laberinto hiper-barroco. En la relación entre el puritanismo y el barroco, el barroco es inevitablemente el vencedor, porque el Caos siempre prevalece por sobre el orden, y el ruido artificial vence a las diversas voces humanas.

La persecución de Assange debe terminar, porque de lo único de lo que Assange es culpable es de su ingenuidad filosófica: creyó en la fuerza de la ética, de la verdad y de la democracia, precisamente cuando la ética, la verdad y la democracia se ahogaron en el naufragio.

1 comentario

  1. Gloria 21 abril, 2019 at 10:16 Responder

    Excelente y esclarecedor, análisis agudo sobre el manejo de la información que muchos vivimos como insuficiente para operar sobre la realidad, más allá de su certeza, y por otra parte ciertamente abrumadora e inchequeable la cantidad de la misma

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